El director general de GOG, Maciej Gołębiowski, ha lanzado una seria advertencia: la industria de los videojuegos podría ver un descenso en el número de nuevos lanzamientos si se obliga a los desarrolladores a mantener sus títulos online de forma indefinida. Esta preocupación surge en medio de un intenso debate sobre la preservación digital y las campañas que buscan legislar contra la retirada de juegos basados en servicios.
La discusión, que ha cobrado fuerza con movimientos como ‘Stop Killing Games’, apunta a asegurar el acceso perpetuo a las creaciones digitales, especialmente aquellas que dependen de servidores para funcionar. Sin embargo, Gołębiowski, en declaraciones a GamesIndustry.biz, subraya una compleja paradoja económica que podría afectar la diversidad de la oferta de juegos.
Mantener un juego operativo online no solo implica los costos iniciales de desarrollo y marketing, sino también un gasto continuo en infraestructura, licencias de propiedad intelectual y soporte técnico. Este compromiso a largo plazo podría convertirse en una barrera insuperable para la financiación y la viabilidad de muchos proyectos, especialmente para estudios más pequeños que carecen de los vastos recursos de las grandes corporaciones.
La encrucijada entre preservación y viabilidad económica
La presión por la preservación de videojuegos ha generado iniciativas como ‘Stop Killing Games’, que abogan por una legislación que impida a las editoras retirar juegos online. Si bien la intención es noble, el director de GOG advierte sobre las consecuencias no deseadas de imponer esta carga sin considerar el panorama económico. Gołębiowski enfatiza que la viabilidad comercial es clave: Nadie puede hacerlo por buena voluntad, porque así no es como se pagan los salarios
, según la entrevista con GamesIndustry.biz.
Los costos asociados con la vida útil de un juego son multifacéticos. Involucran desde la gestión de la propiedad intelectual y los detalles técnicos para asegurar la compatibilidad con hardware y sistemas operativos futuros, hasta la pura viabilidad comercial de mantener servidores activos para títulos que quizás ya no generen ingresos significativos. Recientemente, se ha visto el retiro de juegos como ‘Anthem’ de EA, lo que alimenta la frustración de los jugadores y el debate sobre el ciclo de vida de los juegos.
El impacto en la innovación y la oferta de nuevos títulos
Si los desarrolladores se enfrentan a la perspectiva de un mantenimiento perpetuo, la aversión al riesgo podría aumentar drásticamente. Esto podría llevar a que menos inversores financien proyectos innovadores o ambiciosos que requieran una infraestructura online robusta. La necesidad de provisionar fondos para el desarrollo, la promoción y luego décadas de mantenimiento podría disuadir la creación de ‘juegos geniales’ para los jugadores, como advierte Gołębiowski.
La industria necesita encontrar un equilibrio delicado. La preservación digital es fundamental para el patrimonio cultural y la historia de los videojuegos, pero no debe hacerse a expensas de la capacidad de crear nuevas experiencias. Es un acertijo muy complicado
que involucra a múltiples partes interesadas, desde desarrolladores y editores hasta consumidores y legisladores. Una solución debe emerger de un diálogo constructivo, no de imposiciones unilaterales que podrían estrangular la creatividad.
En resumen, mientras la comunidad gamer anhela la permanencia de sus títulos favoritos, la imposición de mantener los juegos online indefinidamente podría tener un efecto contraproducente. La industria debe buscar un consenso sobre qué constituye un ciclo de vida justo para un videojuego, permitiendo tanto la preservación razonable como la continua innovación que define al sector.












