Un reciente estudio de la Universidad de Nagoya, publicado en 2026 y difundido por ScienceDaily, ha encendido alarmas en la comunidad oftalmológica al revelar que un tratamiento ocular glaucoma rutinario podría comprometer la integridad de implantes de glaucoma. Este hallazgo sugiere que ungüentos oftálmicos comunes, basados en petrolato, son capaces de dañar dispositivos vitales para la visión.
La investigación, que combina evidencia clínica y pruebas de laboratorio, se centra en el implante PRESERFLO MicroShunt, un dispositivo utilizado en más de 60 países para tratar el glaucoma. Este avance pone en tela de juicio las prácticas estándar de cuidado postoperatorio, forzando una revisión de los protocolos para garantizar la seguridad a largo plazo de los pacientes.
El glaucoma, una enfermedad crónica que afecta aproximadamente a 76 millones de personas a nivel global, es una de las principales causas de ceguera irreversible. El MicroShunt ofrece una solución al drenar el exceso de fluido intraocular, reduciendo la presión y el daño al nervio óptico. Sin embargo, su material, un elastómero termoplástico de estireno (SIBS), ha demostrado ser vulnerable a ciertas sustancias.
La química detrás del daño al implante de glaucoma
El núcleo del problema reside en la composición del MicroShunt. Fabricado con un polímero de bloque de estireno-bloque-poli-isobutileno-bloque-estireno (SIBS), este material es valorado por su flexibilidad y biocompatibilidad. No obstante, posee una alta afinidad por sustancias a base de hidrocarburos y aceites, como las que se encuentran en los ungüentos de petrolato, cruciales en el tratamiento ocular glaucoma.
Según los hallazgos de la Universidad de Nagoya, cuando los componentes oleosos de estos ungüentos entran en contacto directo con el implante, son absorbidos por el material. Esta absorción provoca que el dispositivo se hinche internamente, alterando su forma y resistencia mecánica. En los casos más graves, esta hinchazón puede llevar a la ruptura del implante, comprometiendo su función vital.
Evidencia clínica y la importancia de las advertencias
El equipo de investigación, liderado por el oftalmólogo Ryo Tomita y el ingeniero Taiga Inooka, analizó siete casos de pacientes con implantes de MicroShunt. Tres de estos pacientes, cuyas exposiciones al ungüento fueron externas a la conjuntiva, mostraron implantes hinchados y, en dos de ellos, rupturas. En contraste, tres implantes no expuestos al ungüento mantuvieron su estructura original.
Un caso particularmente revelador, según el estudio publicado en Graefe’s Archive for Clinical and Experimental Ophthalmology, involucró un MicroShunt expuesto sin uso de ungüento, que permaneció intacto. Esto refuerza la conexión directa entre el ungüento y el daño. «Los MicroShunts hinchados pueden ser estructuralmente frágiles,» afirmó el Dr. Tomita, «si más clínicos son conscientes de este riesgo, podrán prevenir problemas similares.»
A pesar de que el fabricante del MicroShunt advierte específicamente contra el contacto directo con materiales a base de petrolato, esta guía a menudo se pasa por alto o no se reconoce ampliamente en la práctica clínica. La colaboración entre medicina e ingeniería fue crucial para vincular observaciones clínicas con pruebas experimentales, destacando una brecha en la aplicación de las recomendaciones.
Este descubrimiento subraya la necesidad urgente de una mayor concienciación y adherencia a las directrices postoperatorias en el tratamiento ocular glaucoma. La comunidad médica debe reevaluar los protocolos de cuidado para pacientes con implantes MicroShunt, buscando alternativas a los ungüentos de petrolato o implementando medidas rigurosas para evitar el contacto directo. Solo así se podrá asegurar la durabilidad de los implantes y, fundamentalmente, preservar la visión de millones de personas afectadas por el glaucoma.











