Científicos están desvelando una peligrosa y compleja zona sísmica oculta bajo el norte de California, gracias al monitoreo de enjambres de terremotos tan pequeños que resultan imperceptibles. Estos temblores diminutos están revelando la configuración subterránea donde la formidable falla de San Andrés se une a la zona de subducción de Cascadia, una de las regiones sísmicas más activas de Norteamérica.

Esta investigación, publicada en la revista Science y destacada por www.sciencedaily.com el 17 de enero de 2026, desafía viejas suposiciones sobre las fronteras de las placas tectónicas. Los hallazgos ofrecen nuevas pistas cruciales sobre el riesgo de terremotos en una de las regiones geológicamente más complejas y peligrosas del país, con implicaciones directas para la seguridad de millones de habitantes.

El punto de convergencia sísmica, conocido como la Triple Unión de Mendocino, se localiza frente a la costa del condado de Humboldt. Aquí, tres placas tectónicas principales se encuentran: la placa del Pacífico, la placa de Norteamérica y la placa de Gorda (también llamada Juan de Fuca). Aunque en un mapa la interacción parece sencilla, la realidad subterránea es mucho más intrincada, y los terremotos pequeños son la clave para entenderla.

Desvelando la complejidad bajo la superficie

Para comprender esta configuración oculta, equipos de investigación del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la Universidad de California en Davis y la Universidad de Colorado Boulder utilizaron una densa red de sismómetros. Estos instrumentos registraron los extremadamente pequeños terremotos de baja frecuencia que ocurren cuando las placas tectónicas se deslizan lentamente, eventos miles de veces más débiles que los que las personas pueden sentir.

David Shelly, autor principal del Centro de Peligros Geológicos del USGS, comparó el desafío con el estudio de un iceberg: ‘Se ve un poco en la superficie, pero hay que averiguar cuál es la configuración debajo’. La clave fue observar cómo estos terremotos pequeños responden a las fuerzas de las mareas lunares y solares, que ejercen una sutil tensión sobre las placas, aumentando la actividad sísmica cuando se alinean con su movimiento natural, según explicó Amanda Thomas, coautora del estudio y profesora de ciencias terrestres y planetarias en UC Davis.

Cinco piezas en movimiento y un enigma resuelto

Los investigadores descubrieron que la región involucra no solo tres, sino cinco ‘piezas’ en movimiento, con dos de ellas ocultas a gran profundidad. En el extremo sur de la zona de subducción de Cascadia, una porción de la placa de Norteamérica se ha fracturado y está siendo arrastrada junto con la placa de Gorda. Más al sur, la placa del Pacífico está arrastrando una masa de roca conocida como el fragmento Pioneer, parte de la antigua placa Farallon, bajo la placa de Norteamérica.

Esta falla que separa el fragmento Pioneer de la placa de Norteamérica se extiende casi plana y no es visible en la superficie. Este modelo actualizado ayuda a explicar el desconcertante terremoto de magnitud 7.2 de 1992, que ocurrió a una profundidad mucho menor de lo esperado. ‘Se había asumido que las fallas siguen el borde de la losa en subducción, pero este ejemplo se desvía de eso’, afirmó Shelly, indicando que ‘el límite de la placa no parece estar donde pensábamos’.

Los hallazgos sobre estos terremotos pequeños en California no solo reescriben nuestra comprensión de la geología local, sino que también recalibran las evaluaciones de riesgo sísmico para toda la región. Comprender las fuerzas y estructuras ocultas bajo la superficie es fundamental para anticipar y mitigar futuros eventos telúricos, ofreciendo una visión más precisa de la amenaza que acecha a la costa oeste de Estados Unidos.