Pequeñas partículas de plástico que flotan en los océanos están silenciando una de las defensas climáticas más potentes de la Tierra. Una investigación reciente sugiere que los microplásticos, fragmentos de menos de cinco milímetros, perturban la vida marina esencial para la absorción de dióxido de carbono por los océanos, al tiempo que liberan gases de efecto invernadero durante su descomposición.

Su presencia generalizada, detectada desde las aguas profundas hasta el hielo ártico, plantea riesgos ambientales crecientes. Estos contaminantes interfieren con el plancton, los microbios y los ciclos naturales del carbono, reduciendo la capacidad del océano para regular las temperaturas globales, un hallazgo que ha cobrado relevancia según un estudio destacado en ScienceDaily.com en enero de 2026.

La conexión entre los microplásticos y los sistemas climáticos ha recibido menos atención de la que merece, especialmente en entornos marinos, a pesar de la urgencia del cambio climático. Expertos de la Universidad de Sharjah y colaboradores internacionales advierten que la contaminación plástica es un impulsor oculto del calentamiento global.

La intrusión de microplásticos en el ciclo del carbono oceánico

En los ecosistemas oceánicos, los microplásticos alteran el almacenamiento natural de carbono al afectar al fitoplancton y zooplancton, organismos vitales para el ciclo del carbono. Estos diminutos fragmentos plásticos pueden ser ingeridos por el plancton, lo que compromete su capacidad fotosintética y metabólica, reduciendo así la transferencia de carbono de la atmósfera a las profundidades marinas.

El Dr. Ihsanullah Obaidullah, profesor asociado de Tecnologías Integradas de Procesamiento de Agua en la Universidad de Sharjah y autor principal del estudio, enfatiza que «los microplásticos interrumpen la vida marina, debilitan la ‘bomba biológica de carbono’ e incluso liberan gases de efecto invernadero a medida que se degradan». Esta “bomba biológica de carbono” es el mecanismo principal que transfiere carbono de la atmósfera al océano profundo.

Además, la investigación subraya el papel de la plastisfera, una comunidad de microbios que se forma en la superficie de los microplásticos. Esta capa microbiana contribuye a la producción de gases de efecto invernadero a través de su compleja actividad biológica, amplificando el impacto de los plásticos en el clima. Los microplásticos actúan como «vehículos para la creación de gases de efecto invernadero», según el estudio publicado en el Journal of Hazardous Materials: Plastics.

Una amenaza climática oculta a plena vista

Los océanos son el sumidero de carbono más grande de la Tierra, actuando como un escudo natural contra el cambio climático. Sin embargo, la proliferación de microplásticos está minando esta función crítica. El estudio, que es una revisión de alcance de la investigación existente, identifica un efecto invernadero en gran medida no reconocido vinculado a los microplásticos.

Las implicaciones a largo plazo son alarmantes. «Con el tiempo, estos cambios podrían conducir al calentamiento de los océanos, la acidificación y la pérdida de biodiversidad, amenazando la seguridad alimentaria y las comunidades costeras en todo el mundo», advierte el Dr. Obaidullah. La mitigación de la contaminación plástica es, por tanto, una parte integral de la lucha contra el calentamiento global.

Organizaciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente han alertado sobre la ubicuidad de estos contaminantes, que ya se encuentran en todas partes, desde la cima del Everest hasta las fosas más profundas del océano. Abordar esta emergencia requiere una acción global coordinada para reducir la producción y el uso de plásticos, así como mejorar la gestión de residuos.

La investigación liderada por la Universidad de Sharjah y un equipo internacional de científicos destaca la urgencia de una acción global. Es imperativo que la comunidad internacional reconozca y actúe sobre este vínculo pasado por alto entre la contaminación por microplásticos y el cambio climático, protegiendo así la salud de nuestros océanos y el futuro de nuestro planeta.