Los visados O-1B de Estados Unidos, concebidos para individuos con «habilidad extraordinaria» en campos tradicionales, están siendo cada vez más otorgados a influencers y creadores de contenido de plataformas como OnlyFans, generando un debate sobre la adaptación de las políticas migratorias a la economía digital.
Originalmente, esta categoría de visa estaba destinada a artistas, músicos, atletas y académicos de renombre mundial. Sin embargo, en la última década, se observa un cambio significativo en los perfiles de los solicitantes que logran la aprobación, reflejando una evolución cultural y económica que valora la influencia digital.
Según un informe de Fast Company, los abogados de inmigración reportan que influencers de redes sociales constituyen más de la mitad de sus clientes para visados O-1. Este cambio subraya cómo la definición de «habilidad extraordinaria» se expande, desafiando las interpretaciones legales tradicionales.
La redefinición de la habilidad extraordinaria en la era digital
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE. UU. (USCIS) define la habilidad extraordinaria como la que posee un individuo con «reconocimiento nacional o internacional sostenido» en las ciencias, artes, educación, negocios o atletismo. Para calificar para un visado O-1B, los solicitantes deben demostrar al menos tres de seis criterios regulatorios.
Estos criterios incluyen roles protagonistas en eventos distinguidos, reconocimiento nacional o internacional por logros, o un salario elevado. Creadores de contenido y influencers a menudo argumentan cumplir estos requisitos mediante su vasta audiencia, colaboraciones con marcas y altos ingresos generados por su contenido.
Abogados de inmigración, citados en el informe, señalan que la flexibilidad del USCIS en «las artes» ha sido clave. Lo aplicado a actores o músicos ahora se extiende a quienes dominan nuevos medios y ejercen una influencia cultural significativa en línea.
Impacto y perspectivas de los visados O-1B
El número anual de visados O-1 aprobados experimentó un aumento superior al 50% entre 2014 y 2024, superando el crecimiento general de aproximadamente el 10% en otros visados de no inmigrante. Aunque los visados O-1 representan una pequeña fracción del sistema migratorio, con menos de 20.000 emitidos en 2024, su tendencia ascendente es notable.
Este cambio plantea interrogantes sobre la equidad y el propósito original de la visa. Algunos lo ven como adaptación a la economía moderna; otros, como dilución de la «habilidad extraordinaria». La monetización de la influencia digital y las audiencias masivas son métricas de éxito que las autoridades migratorias empiezan a reconocer.
A medida que la economía de los creadores continúa expandiéndose, es probable que las políticas de inmigración de EE. UU. deban seguir adaptándose. La balanza entre el mantenimiento de los estándares de «habilidad excepcional» y el reconocimiento de nuevas formas de talento en la era digital será un desafío constante para el USCIS y los legisladores.
La creciente concesión de visados O-1B a influencers y creadores de contenido subraya una transformación fundamental en la valoración del talento contemporáneo. Este fenómeno refleja la evolución de las industrias creativas e impulsa una reflexión sobre la flexibilidad y relevancia de las categorías migratorias en un mundo digitalizado, donde la influencia puede ser tan valiosa como un premio Nobel.











