El veterano de BioWare Mark Darrah, con 24 años en el estudio, ha defendido la incursión del desarrollador en los juegos multijugador con Anthem, desafiando las críticas que sugerían que la compañía debió apegarse a sus raíces de RPG para un solo jugador. Sus comentarios llegan tras el reciente cese de operaciones de Anthem, reavivando el debate sobre la dirección de los estudios de videojuegos.
La decisión de BioWare de crear Anthem, un ambicioso RPG de acción multijugador, representó un cambio significativo para un estudio conocido por narrativas profundas y experiencias individuales como «Mass Effect» y «Dragon Age». El juego, lanzado en febrero de 2019, recibió críticas mixtas y no alcanzó sus objetivos de ventas, culminando en el anuncio de Electronic Arts en julio de 2025 de que sus servidores cerrarían en enero de 2026.
Este contexto de fracaso comercial y crítica ha generado un escrutinio constante sobre las decisiones internas del estudio y la influencia de su editora, Electronic Arts. Darrah, quien dejó BioWare en 2021 junto al gerente general Casey Hudson, ofrece ahora una perspectiva interna sobre las presiones y justificaciones detrás de un proyecto tan polarizador, enfatizando que la innovación siempre ha sido parte del ADN del estudio.
La evolución inherente de BioWare
Darrah sostiene que la idea de que BioWare debería haberse mantenido en un solo género es inconsistente con la historia de la compañía. En una entrevista con Destin Legarie, el exproductor ejecutivo de Anthem recordó la trayectoria del estudio: «Por ese argumento, nunca debimos haber hecho Neverwinter Nights porque éramos creadores de RPG 2D. Nunca debimos haber hecho Mass Effect porque éramos creadores de RPG tácticos, no de RPG de acción», afirmó Mark Darrah. Esta perspectiva, según Darrah, carece de peso, ya que los estudios deben evolucionar y probar cosas nuevas para mantenerse relevantes en una industria dinámica. El propio director de Anthem, John Warner, ya había expresado un sentimiento similar a GamesIndustry.biz en 2018, antes del lanzamiento del juego, destacando que Anthem representaba «la evolución continua de nuestro oficio y nuestra técnica», no una desviación.
Admitiendo que Anthem pudo haber sido «demasiado ambicioso», Darrah cuestiona si esto era evidente en el momento de su desarrollo. La complejidad de los proyectos de juegos modernos a menudo hace que el alcance real y los desafíos se materialicen solo en etapas avanzadas. La adaptación y experimentación son cruciales, aunque no siempre garanticen el éxito, como demuestra el camino de Anthem desde su lanzamiento en 2019 hasta los esfuerzos por revisar su ciclo central un año después, y la formación de un «equipo de incubación» para una nueva versión, antes de que BioWare finalmente detuviera el trabajo en febrero de 2021, como reportó IGN.
Responsabilidad compartida en el camino de Anthem
Un punto recurrente en la discusión sobre el fracaso de Anthem ha sido la culpabilidad de Electronic Arts (EA), la compañía matriz de BioWare. Darrah no niega la responsabilidad de la editora, señalando: «Es fácil culpar a EA y ciertamente merecen mucha culpa por Anthem, pero no es toda su culpa». Esta declaración subraya la intrincada relación entre desarrolladores y editoras, donde las decisiones y presiones se entrelazan. El desarrollo de un juego AAA involucra a cientos de personas y múltiples partes interesadas, haciendo que el éxito o el fracaso rara vez recaigan en una única entidad, un desafío común en la industria de los videojuegos.
El cierre de los servidores de Anthem en enero de 2026, anunciado por EA en julio de 2025, marca el final de un capítulo ambicioso pero problemático para BioWare. A pesar de los esfuerzos por revivir el juego, la visión original y las expectativas del mercado no lograron alinearse. La defensa de Mark Darrah no busca excusar los errores, sino proporcionar una visión más matizada de las complejidades detrás del desarrollo de un título tan grande y la necesidad de un estudio de equilibrar su legado con la búsqueda de nuevas fronteras.
La perspectiva de Mark Darrah sobre el desarrollo de Anthem ofrece una valiosa lección sobre la naturaleza evolutiva de los estudios de juegos y la distribución de responsabilidades en proyectos de gran escala. Su argumento de que BioWare siempre ha buscado innovar y cambiar de género resalta la presión constante por la novedad en la industria. Aunque Anthem resultó ser un riesgo significativo, su historia sirve como recordatorio de que el camino hacia la innovación está lleno de incertidumbres, y el fracaso, aunque doloroso, puede ser un catalizador para futuras adaptaciones y aprendizajes en el dinámico mundo del desarrollo de videojuegos.











