Una reciente investigación ha desvelado que los diminutos recubrimientos plásticos de los fertilizantes agrícolas son una fuente subestimada de microplásticos en nuestros océanos. Este hallazgo, proveniente de la Universidad Metropolitana de Tokio, arroja luz sobre el misterio de la «contaminación plástica perdida», explicando cómo estos fragmentos viajan desde los campos hasta las playas y más allá.
Los fertilizantes recubiertos de polímeros (PCF) se utilizan ampliamente en la agricultura mundial, desde los arrozales de Japón y China hasta los cultivos de trigo y maíz en EE. UU., Reino Unido y Europa. Su capa plástica libera nutrientes lentamente, prolongando su eficacia, pero su impacto ambiental apenas comienza a comprenderse.
Estudios previos ya sugerían que entre el 50% y el 90% de los residuos plásticos hallados en las playas japonesas procedían de estos recubrimientos. Sin embargo, el mecanismo exacto de cómo los microplásticos en fertilizantes se desplazan de la tierra al mar y sus destinos finales era, hasta ahora, un enigma poco explorado por la comunidad científica.
De los campos a las costas: rutas inesperadas
El equipo de investigación, liderado por el profesor Masayuki Kawahigashi y la Dra. Dolgormaa Munkhbat, examinó escombros de PCF en 147 parcelas de 17 playas. Los resultados, publicados en ScienceDaily, revelaron diferencias significativas en la trayectoria de estos plásticos, dependiendo de la conexión de las tierras agrícolas con el mar.
Cerca de las desembocaduras de los ríos, menos del 0,2% del plástico de fertilizante aplicado en áreas adyacentes se detectó en las playas. Esto sugiere que gran parte del material permanece en las tierras de cultivo o es arrastrado mar adentro, contribuyendo a la fracción «desaparecida» de la contaminación plástica oceánica.
La situación cambia drásticamente cuando las tierras agrícolas tienen drenaje directo al océano mediante canales. En estos escenarios, hasta un 28% del plástico de los fertilizantes fue encontrado de vuelta en las playas cercanas. Este dato subraya el papel crucial de las playas como puntos de acumulación temporal de microplásticos en fertilizantes.
Las olas y las mareas son fuerzas clave que empujan estos plásticos de nuevo a la orilla, convirtiendo las playas en depósitos. Este ciclo contribuye a la compleja dinámica de la contaminación plástica, donde una parte significativa de los residuos parece desaparecer de la superficie oceánica.
El enigma del peso: ¿por qué desaparecen algunos plásticos?
Los científicos también observaron cambios físicos en muchos de los microplásticos en fertilizantes recolectados. Un enrojecimiento y oscurecimiento notable eran comunes. Utilizando espectroscopia de rayos X por dispersión de energía (EDX), detectaron capas añadidas de óxido de hierro y aluminio en las superficies plásticas, lo que añade otra capa al misterio de su destino.
Estos materiales podrían aumentar el peso de las cápsulas, reduciendo así la probabilidad de que las olas las arrastren de nuevo a la orilla. Este proceso podría explicar por qué una parte de la contaminación plástica oceánica que llega a las playas no vuelve a ser visible en el agua.
Aunque aún quedan muchas preguntas sobre cómo la contaminación plástica se mueve y se transforma en el medio ambiente, este estudio representa un avance importante. Comprender estas rutas es fundamental para abordar eficazmente el problema global de los plásticos.
La investigación de la Universidad Metropolitana de Tokio, como se detalla en ScienceDaily, destaca la necesidad urgente de reevaluar las prácticas agrícolas y el uso de fertilizantes. La identificación de los microplásticos en fertilizantes como una fuente significativa de contaminación oceánica exige soluciones innovadoras en la gestión de residuos y el desarrollo de alternativas sostenibles.
El desafío ahora es implementar medidas que minimicen el escape de estos plásticos al medio ambiente. La agricultura sostenible y la innovación en bioplásticos son caminos prometedores para proteger nuestros ecosistemas marinos de esta amenaza invisible pero omnipresente.








