Un fósil de 250 millones de años, perteneciente al ancestro de mamíferos Thrinaxodon, ha reescrito la cronología del origen de la audición de mamíferos, sugiriendo que la capacidad de oír sonidos aéreos evolucionó mucho antes de lo que se creía. Investigadores de la Universidad de Chicago modelaron cómo el sonido se movía a través del cráneo del espécimen, revelando la probable existencia de un tímpano primitivo.
Este descubrimiento, detallado en un estudio reciente, desafía la idea predominante de que los primeros ancestros de los mamíferos dependían principalmente de la «audición mandibular» o la conducción ósea para percibir vibraciones. La capacidad de detectar una amplia gama de sonidos fue crucial para la supervivencia de los mamíferos tempranos, muchos de los cuales eran nocturnos y competían en entornos dominados por dinosaurios, otorgándoles una ventaja evolutiva significativa.
La investigación, publicada en la revista PNAS y destacada por ScienceDaily.com el 20 de enero de 2026, empuja el origen de una característica clave del oído moderno de los mamíferos hasta casi 50 millones de años atrás. El análisis biomecánico avanzado del cráneo del Thrinaxodon liorhinus ha permitido a los científicos comprender mejor la anatomía auditiva de estos fascinantes animales del Triásico temprano.
La reinterpretación de una hipótesis centenaria
Durante casi un siglo, los paleontólogos han debatido cómo los cinodontes, el grupo al que pertenecía el Thrinaxodon y que exhibía una mezcla de rasgos de reptil y mamífero, lograban escuchar. Las ideas iniciales se centraron en la transmisión de sonido a través de la mandíbula o los huesos. Sin embargo, hace unos 50 años, el paleontólogo Edgar Allin de la Universidad de Illinois Chicago propuso la existencia de una membrana en una parte curva de la mandíbula, funcionando como un tímpano primitivo.
Esta teoría de Allin, aunque innovadora, carecía de métodos para ser probada empíricamente en ese momento. Los cinodontes, como el Thrinaxodon, ya presentaban características avanzadas como dientes especializados y un metabolismo más eficiente, lo que los posiciona como un eslabón crucial en la evolución mamífera. La conexión entre los huesos del oído y la mandíbula en estos animales era una característica distintiva, que más tarde se separaría en el oído medio de los mamíferos modernos.
Avances tecnológicos y la audición aérea temprana
Las recientes innovaciones en la tecnología de imágenes han transformado la paleontología, permitiendo a los investigadores, como Alec Wilken de la Universidad de Chicago, realizar análisis detallados sin dañar los fósiles. Utilizando escaneos de tomografía computarizada (CT) de alta resolución del espécimen de Thrinaxodon del Museo de Paleontología de la Universidad de California Berkeley, el equipo creó un modelo 3D preciso del cráneo y la mandíbula.
Con este modelo, aplicaron un análisis de elementos finitos utilizando el software de ingeniería Strand7. Este método, común en el estudio de estructuras complejas como puentes o aeronaves, simuló cómo el cráneo y la mandíbula del Thrinaxodon responderían a diferentes presiones y frecuencias sonoras. Los datos sobre la densidad y flexibilidad de huesos y tejidos en animales vivos guiaron estas simulaciones, ofreciendo una ventana sin precedentes a la biomecánica auditiva prehistórica.
Los resultados fueron concluyentes: un tímpano ubicado en la sección curva de la mandíbula habría permitido al Thrinaxodon captar sonidos aéreos de manera mucho más eficiente que la conducción ósea por sí sola. Esto confirma la hipótesis de Allin y sugiere que la capacidad de una audición sensible y aérea, una característica definitoria de los mamíferos, ya estaba en desarrollo hace 250 millones de años. Este hallazgo redefine nuestra comprensión de la evolución del oído medio, una adaptación vital para la vida nocturna.
Este estudio no solo valida una teoría de larga data con evidencia biomecánica, sino que también subraya la importancia de las herramientas computacionales modernas en la paleontología. El origen de la audición de mamíferos se revela como un proceso más antiguo y complejo, con implicaciones directas en nuestra comprensión de cómo los primeros mamíferos lograron prosperar en un mundo dominado por reptiles. Futuras investigaciones podrían aplicar estas metodologías a otros fósiles, desvelando aún más secretos de la evolución sensorial.









