El telescopio espacial James Webb (JWST) ha logrado una observación sin precedentes: capturó al exoplaneta WASP-121b perdiendo su atmósfera en tiempo real, un fenómeno que revela la formación de dos gigantescas colas de helio. Este hito, documentado en un estudio reciente, ofrece la visión más detallada hasta la fecha sobre la dinámica atmosférica de mundos distantes.
WASP-121b, un gigante gaseoso ultra caliente, orbita su estrella en solo 30 horas, sometido a una radiación estelar intensa que eleva las temperaturas de su atmósfera a miles de grados. En estas condiciones extremas, elementos ligeros como el helio y el hidrógeno se desprenden, fluyendo hacia el espacio y modificando drásticamente la composición y evolución del planeta a largo plazo.
Tradicionalmente, la pérdida atmosférica solo podía estudiarse durante los breves tránsitos planetarios, ofreciendo «instantáneas» limitadas. Sin embargo, la capacidad de observación continua del Webb ha permitido a los astrónomos seguir este proceso durante una órbita completa, desvelando complejidades que desafían los modelos existentes.
Una visión sin precedentes de WASP-121b
Utilizando el Espectrógrafo de Infrarrojo Cercano (NIRISS) a bordo del James Webb, el equipo de investigación observó WASP-121b durante casi 37 horas consecutivas. Esta ventana de observación, que cubrió más de una órbita completa, representa la detección continua de helio más extensa jamás registrada alrededor de un planeta, según reporta ScienceDaily.com.
Los datos revelaron que el gas se extiende mucho más allá del planeta y, sorprendentemente, no forma una única corriente. En cambio, se divide en dos colas distintas: una que sigue al planeta, empujada por la radiación estelar, y otra que se curva por delante, posiblemente arrastrada por la fuerza gravitacional de la estrella. Ambas colas se extienden a lo largo de una distancia 100 veces mayor que el diámetro del planeta.
Romain Allart, investigador postdoctoral de la Universidad de Montreal y autor principal del estudio, expresó su asombro: «Nos sorprendió increíblemente ver cuánto duró el escape de helio». Este descubrimiento, publicado en Nature Communications, subraya la complejidad de los procesos físicos que moldean las atmósferas exoplanetarias y su interacción con el entorno estelar. Los modelos numéricos desarrollados por la Universidad de Ginebra, aunque exitosos para colas simples, ahora enfrentan el desafío de recrear esta estructura de doble cola.
Implicaciones para la evolución planetaria
La observación de la NASA a través del James Webb no solo es un logro técnico, sino que también ofrece una perspectiva crítica sobre cómo los planetas evolucionan. La pérdida continua de material atmosférico durante millones de años puede alterar significativamente el tamaño, la composición y el destino a largo plazo de un planeta. Comprender este proceso es fundamental para desentrañar la diversidad de exoplanetas que observamos.
Los gigantes gaseosos ultra calientes como WASP-121b son laboratorios naturales para estudiar estos fenómenos extremos. Este tipo de investigación es vital para comprender cómo los planetas, incluidos los de nuestro propio sistema solar en sus etapas iniciales, interactúan con sus estrellas y cómo estas interacciones pueden conducir a la formación de mundos completamente diferentes a los que conocemos.
El hallazgo del James Webb sobre WASP-121b redefine nuestra comprensión de la pérdida atmosférica en exoplanetas, revelando una complejidad inesperada con sus dos colas de helio. Este avance no solo desafía los modelos teóricos actuales, sino que también abre nuevas vías de investigación para la Universidad de Montreal y otros centros, prometiendo un futuro donde la evolución planetaria sea observada con una claridad sin precedentes, moldeando nuestra visión del cosmos.








