Científicos han identificado una tenue señal de radio que emana de la era oscura del universo, un período primordial tras el Big Bang, y creen que esta podría ser la clave para desvelar la escurridiza materia oscura. Este eco cósmico, detectado mediante sofisticadas simulaciones, sugiere que variaciones en la emisión de hidrógeno durante esa época temprana podrían llevar la huella de esta sustancia invisible que conforma la mayor parte de la masa del cosmos.

El universo, tal como lo conocemos, comenzó hace unos 13.800 millones de años con el Big Bang. Tras un breve enfriamiento que permitió la formación de los primeros átomos, entró en una larga y silenciosa fase conocida como la «era oscura», que duró aproximadamente 100 millones de años antes de que las primeras estrellas y galaxias iluminaran el cosmos. Aunque «oscuro» por la ausencia de luz estelar, este período no fue completamente silencioso.

Durante la era oscura, los átomos de hidrógeno emitieron ondas de radio muy débiles con una longitud de onda de 21 centímetros, un «canto» primordial que, según los expertos, podría contener información invaluable sobre los primeros momentos de la historia cósmica. La relevancia de esta señal radica en su potencial interacción con la materia oscura, ofreciendo una ventana única a sus propiedades.

La huella de la materia oscura en el eco cósmico

Investigadores de la Universidad de Tsukuba y la Universidad de Tokio han empleado simulaciones numéricas avanzadas para modelar cómo esta señal de 21 cm podría comportarse bajo diferentes teorías de la materia oscura. Estos complejos modelos recrean la estructura y el movimiento del gas y la materia oscura en el universo joven, permitiendo predecir la intensidad de la emisión de radio durante la era oscura con una precisión sin precedentes.

Los resultados de estas simulaciones, publicados en Nature Astronomy en 2025, sugieren que el gas de hidrógeno durante la era oscura produjo una señal distintiva con una temperatura de brillo de aproximadamente 1 milikelvin. Crucialmente, se espera que la materia oscura cause variaciones en esta señal de una magnitud similar. Al medir la señal de radio global en un amplio rango de frecuencias, de unos 45 MHz, se podría obtener información crítica sobre la materia oscura, incluyendo la masa y la velocidad de sus partículas. Este enfoque es prometedor para finalmente entender la composición de la materia oscura era oscura.

Telescopios lunares: la clave para desentrañar el misterio

La detección de una señal tan extremadamente débil requiere un entorno libre de las interferencias causadas por la atmósfera terrestre y la tecnología humana. Por esta razón, la comunidad científica está volviendo su mirada a la Luna. Varias misiones lunares futuras, como el Proyecto Tsukuyomi de Japón, tienen como objetivo desplegar radiotelescopios en la superficie lunar. Este punto estratégico ofrecería la claridad necesaria para captar el tenue eco cósmico.

Según un informe de ScienceDaily del 20 de enero de 2026, si estos instrumentos lunares logran capturar la antigua señal de radio, podrían ofrecer una nueva y poderosa vía para investigar la naturaleza de la materia oscura y profundizar nuestra comprensión de cómo comenzó el universo. Este avance no solo arrojaría luz sobre la materia oscura era oscura, sino que también reescribiría los primeros capítulos de la cosmología.

La búsqueda de la materia oscura es uno de los mayores desafíos de la física moderna. La promesa de que una señal tan antigua pueda contener las respuestas es un testimonio del ingenio humano y la persistencia científica. Si se logra descifrar este mensaje del pasado remoto, no solo entenderemos mejor un componente fundamental de nuestro universo, sino que también desentrañaremos los misterios de los primeros momentos cósmicos, redefiniendo nuestra visión del cosmos.