El prolongado corte de internet en Irán, iniciado el 8 de enero, ha paralizado su economía digital, afectando severamente a miles de empresas que ya luchaban por sobrevivir. Esta medida restrictiva, implementada por las autoridades en medio de protestas, no solo coartó el acceso a la información, sino que también estranguló canales comerciales vitales, según Fast Company.
La interrupción de la conectividad, la más extensa en la historia de la República Islámica, se impuso en respuesta a manifestaciones masivas. Activistas reportan miles de muertes. La conectividad se ha restaurado mínimamente solo para algunos sitios web nacionales, dejando a la mayoría de los iraníes y sus negocios aislados del mundo exterior.
Este apagón digital agrava un dolor económico preexistente. Las protestas de diciembre, provocadas por la caída en picada del rial iraní (de 32.000 a 1,4 millones por dólar en diez años), dispararon la inflación y el costo de vida. Cortar el acceso a la red representa un golpe adicional a una población ya empobrecida.
El devastador impacto económico del corte de internet en Irán
Para los emprendedores iraníes, la red no es un lujo, sino una herramienta de supervivencia. Un dueño de una tienda de mascotas en Teherán, bajo anonimato, vio caer sus ingresos un 90% desde el inicio del corte. Su negocio dependía de plataformas como Instagram y Telegram, ahora inaccesibles.
Las alternativas domésticas propuestas por el gobierno carecen de la base de usuarios necesaria para sostener sus operaciones. Esto resalta la desconexión entre las soluciones oficiales y las necesidades reales del mercado.
El Ministerio de Comunicaciones de Irán, a través de su viceministro Ehsan Chitsaz, estimó el costo diario del apagón entre 2,8 y 4,3 millones de dólares. Cifras publicadas por la agencia estatal IRNA subrayan la magnitud del perjuicio económico. La falta de acceso a mercados, proveedores y clientes online está llevando a muchos negocios al colapso.
Analistas económicos globales señalan la vulnerabilidad de economías emergentes a interrupciones digitales. Un estudio de la Brookings Institution subraya cómo estas medidas, justificadas por seguridad, tienen consecuencias económicas desproporcionadas, especialmente para las PYMES.
Desconexión digital y el futuro incierto de los negocios iraníes
La incertidumbre sobre el restablecimiento total del internet es una preocupación constante para los empresarios. La ausencia de un cronograma claro impide la planificación a largo plazo, obligando a muchos a operar con ingresos mínimos y gastos crecientes. Esta situación fomenta la desconfianza y disuade nuevas inversiones.
Empresas dependientes de publicidad online, comercio electrónico y comunicación digital han quedado aisladas. La capacidad de adaptación es limitada cuando la infraestructura básica está comprometida. Expertos de Access Now documentan estos cortes como estrategia para suprimir disidencia, con daño colateral inmenso para la vida civil y económica.
La situación en Irán es un recordatorio sombrío de cómo la conectividad digital se ha vuelto indispensable para la resiliencia económica. Sin ella, las economías modernas, incluso aquellas con bases tradicionales sólidas, son extremadamente frágiles frente a las crisis internas y externas.
El corte de internet en Irán no es solo una medida de control de información; es una política con profundas repercusiones económicas que desmantela el sustento de miles de familias. Mientras las autoridades mantengan esta estrategia, la recuperación económica del país, ya precaria, se verá comprometida, dejando un legado de inestabilidad y desesperanza para el sector empresarial.








