Ingenieros del Instituto Politécnico de Worcester (WPI) han desarrollado un innovador material de construcción que no solo reduce las emisiones de carbono, sino que activamente extrae CO2 de la atmósfera. Publicado en la prestigiosa revista Matter, este avance ofrece una alternativa más limpia y rápida al hormigón convencional, con potencial para transformar la industria.
El nuevo compuesto, denominado material estructural enzimático (ESM, por sus siglas en inglés), utiliza una enzima para convertir el dióxido de carbono en partículas minerales sólidas. Este proceso permite que el material se fragüe en cuestión de horas, a diferencia de las semanas que requiere el hormigón tradicional, y lo hace en condiciones de baja energía, minimizando su huella ambiental.
La relevancia de este material de construcción que captura carbono es innegable en un contexto global donde la construcción es un gran emisor. La fabricación de cemento es responsable de casi el 8% de las emisiones globales de CO2, un dato que subraya la urgencia de buscar soluciones innovadoras y sostenibles para el sector. Este hallazgo, detallado por ScienceDaily el 21 de enero de 2026, representa un paso crucial.
La ciencia detrás del material de construcción que captura carbono
El equipo de investigación, liderado por Nima Rahbar, profesor distinguido de la Familia Ralph H. White y jefe del Departamento de Ingeniería Civil, Ambiental y Arquitectónica del WPI, ha logrado un hito. El ESM no solo reduce las emisiones, sino que secuestra más de 6 kilogramos de CO2 por metro cúbico producido, en contraste con los 330 kilogramos emitidos por el hormigón convencional.
Rahbar subraya la magnitud del impacto: "Lo que nuestro equipo ha desarrollado es una alternativa práctica y escalable que no solo reduce las emisiones, sino que realmente captura carbono". Este enfoque biológico y de baja energía contrasta con los métodos tradicionales, que requieren altas temperaturas y liberan grandes cantidades de gases de efecto invernadero durante su producción.
La capacidad del ESM para transformarse en componentes estructurales en horas, junto con su durabilidad y reciclabilidad, lo posiciona como un candidato prometedor. Sus propiedades ajustables lo hacen adecuado para diversas aplicaciones, desde cubiertas de techos y paneles de pared hasta sistemas de construcción modular, expandiendo su potencial de adopción masiva.
Impacto global y aplicaciones futuras de esta innovación
Más allá de la construcción estándar, el potencial del ESM se extiende a la infraestructura resiliente al clima y los esfuerzos de recuperación ante desastres. Su naturaleza ligera y la rapidez de producción podrían acelerar la reconstrucción después de eventos extremos, ofreciendo soluciones habitacionales asequibles y rápidas en situaciones de emergencia.
Nima Rahbar enfatiza el alcance de esta tecnología: "Si incluso una fracción de la construcción global se orienta hacia materiales con huella de carbono negativa como el ESM, el impacto podría ser enorme". Este cambio no solo abordaría la crisis climática, sino que también impulsaría economías circulares y sistemas de fabricación sostenibles, alineándose con objetivos de infraestructura neutra en carbono.
La reparabilidad del ESM es otro factor clave que podría reducir los costos de mantenimiento a largo plazo y disminuir significativamente los residuos en vertederos. Esta característica lo distingue de muchos materiales actuales, ofreciendo un ciclo de vida más eficiente y respetuoso con el medio ambiente, un beneficio crucial para la sostenibilidad urbana.
El desarrollo de este material de construcción que captura carbono representa una esperanza real para la descarbonización de uno de los sectores más contaminantes del mundo. Su adopción generalizada podría redefinir no solo cómo construimos, sino también cómo gestionamos nuestro impacto ambiental, marcando el inicio de una era de edificaciones verdaderamente sostenibles y resilientes al cambio climático.










