Científicos han descubierto que el cerebro humano entiende el lenguaje hablado de una manera que se asemeja sorprendentemente al funcionamiento de los modelos avanzados de inteligencia artificial. Esta revelación, publicada en Nature Communications, desafía concepciones tradicionales sobre la comprensión lingüística y abre nuevas vías para la neurociencia.

La investigación, liderada por el Dr. Ariel Goldstein de la Universidad Hebrea junto a colaboradores de Google Research y la Universidad de Princeton, utilizó grabaciones de electrocorticografía para rastrear la actividad cerebral. Los participantes escucharon un podcast de treinta minutos, revelando cómo el significado se construye paso a paso en el cerebro, un proceso análogo a las capas de procesamiento de sistemas como GPT-2 y Llama 2.

Durante mucho tiempo, se creyó que el lenguaje se basaba en reglas fijas y jerarquías rígidas. Sin embargo, estos hallazgos apuntan a un proceso más flexible y estadístico, donde el contexto es crucial y el significado emerge gradualmente. Este cambio de paradigma podría redefinir nuestra comprensión de la cognición humana y el aprendizaje.

El procesamiento del lenguaje: un viaje escalonado en el cerebro

El cerebro no capta el significado del habla de forma instantánea. Cada palabra atraviesa una serie de etapas neuronales que, según el estudio, reflejan las capas de los modelos de IA. Las primeras señales neuronales coinciden con las etapas iniciales del procesamiento de la IA, enfocadas en características básicas de las palabras.

Las respuestas cerebrales posteriores, en cambio, se alinean con las capas más profundas de los modelos, que combinan contexto, tono y un significado más amplio. Esta correspondencia temporal fue especialmente notoria en áreas de lenguaje de alto nivel, como el área de Broca, donde las respuestas alcanzaron su punto máximo más tarde al vincularse con capas de IA más profundas.

«Lo que más nos sorprendió fue lo cerca que el despliegue temporal del significado en el cerebro coincide con la secuencia de transformaciones dentro de los grandes modelos de lenguaje», afirmó el Dr. Goldstein, según reportó ScienceDaily el 21 de enero de 2026. «Aunque estos sistemas están construidos de manera muy diferente, ambos parecen converger en una acumulación gradual similar hacia la comprensión».

Implicaciones y el futuro de la neurociencia lingüística

Estos descubrimientos sugieren que la inteligencia artificial puede ir más allá de la generación de texto, convirtiéndose en una herramienta esencial para comprender cómo el cerebro humano construye el significado. Al poner en duda las estructuras lingüísticas tradicionales, el estudio apoya la idea de que el cerebro depende más del flujo contextual que de bloques lingüísticos estrictos.

La investigación también reveló que elementos lingüísticos clásicos como fonemas y morfemas no explicaban la actividad cerebral en tiempo real tan eficazmente como las representaciones contextuales producidas por los modelos de IA. Esto consolida la visión de un procesamiento de lenguaje más dinámico y adaptativo.

Para fomentar la investigación, el equipo ha hecho público el conjunto completo de grabaciones neuronales y características lingüísticas. Este conjunto de datos abierto permitirá a científicos de todo el mundo comparar teorías y desarrollar modelos computacionales que reflejen con mayor precisión el funcionamiento de la mente humana.

La noción de que el cerebro humano y la inteligencia artificial comparten mecanismos fundamentales en la comprensión del lenguaje es un hito. No solo redefine nuestra perspectiva sobre la cognición, sino que también establece un puente entre la neurociencia y la informática, prometiendo avances significativos en el tratamiento de trastornos del lenguaje y el desarrollo de IA más intuitiva.

A medida que se profundice en esta interacción, el «Hedge» seguirá de cerca cómo esta sinergia entre el cerebro y la IA moldea tanto nuestra comprensión de nosotros mismos como el futuro de la tecnología.