Nuevas investigaciones sugieren que dosis bajas de THC podrían ofrecer una protección significativa contra los efectos a largo plazo del tratamiento del VIH, sin inducir efectos psicoactivos. Un estudio del Texas Biomedical Research Institute, destacado por ScienceDaily, revela cómo estas microdosis benefician el intestino, cerebro, corazón e hígado, mejorando la calidad de vida de pacientes.

La terapia antirretroviral (TAR) ha transformado el VIH de una sentencia de muerte a una condición manejable. Sin embargo, la vida prolongada con el virus conlleva desafíos persistentes, incluyendo inflamación crónica y una serie de comorbilidades. Estas afectan el sistema cardiovascular, el hígado y el cerebro, impactando profundamente el bienestar de los individuos seropositivos.

Este enfoque innovador, liderado por el profesor Mahesh Mohan, DVM, Ph.D., y la Dra. Lakmini Premadasa, se centra en el potencial terapéutico del THC, el compuesto activo principal del cannabis. A diferencia de las dosis recreativas, estas microdosis no causan efectos notables en el sistema nervioso, como la euforia, abriendo una vía segura para abordar complicaciones crónicas.

Impacto del THC en la salud intestinal y neurológica

El estudio preclínico, realizado en modelos animales que reflejan fielmente a las personas que viven con VIH y reciben TAR, reveló múltiples beneficios. Uno de los hallazgos más destacados fue el aumento sustancial en los niveles de serotonina, un neurotransmisor crucial para el estado de ánimo, el sueño y la digestión. La Dra. Premadasa observó un incremento en las células enterocromafines productoras de serotonina y en bacterias intestinales beneficiosas como L. plantarum, que apoyan su síntesis.

Además, se identificó una mayor expresión de receptores de serotonina, lo que facilita una mejor comunicación entre el intestino y el cerebro. Esta mejora en la salud intestinal es vital, ya que el intestino es un centro clave para la producción de serotonina y un sitio de inflamación crónica en personas con VIH. La reducción de la inflamación general y la mejora de la microbiota intestinal son aspectos fundamentales para mitigar las comorbilidades.

Protección hepática y reducción de toxicidad en el tratamiento del VIH

Otro descubrimiento sorprendente fue la reducción significativa en las concentraciones de medicamentos antirretrovirales en la sangre de los animales tratados con THC, sin comprometer la supresión viral. Según la Dra. Premadasa, “esto sugiere que el THC está ayudando a metabolizar los fármacos antirretrovirales más rápidamente, lo cual es mucho mejor para proteger el hígado de la toxicidad asociada con algunos medicamentos TAR actualmente recetados”.

Esta capacidad de reducir la carga hepática es crucial, ya que los tratamientos prolongados pueden generar estrés considerable en este órgano. Además de estos efectos, las dosis bajas de THC también mostraron una disminución en los niveles de colesterol y de ácidos biliares tóxicos, factores que contribuyen a enfermedades cardiovasculares y hepáticas. Los investigadores no encontraron ningún efecto negativo durante el período de estudio de tres años, lo que refuerza su potencial terapéutico.

Los resultados de esta investigación, publicados en Science Advances, marcan un camino prometedor hacia nuevas estrategias para manejar las complicaciones crónicas del VIH. Futuros estudios clínicos en humanos serán esenciales para confirmar estos beneficios y establecer el THC como un complemento seguro y eficaz para la terapia antirretroviral, mejorando significativamente la vida de millones de personas.