Científicos están diseñando virus desde cero para enfrentar superbacterias resistentes a antibióticos, marcando un avance crucial en la lucha global contra estas amenazas. Esta innovadora estrategia, que utiliza bacteriófagos sintéticos, podría redefinir el tratamiento de infecciones intratables y ofrecer una nueva esperanza ante la creciente crisis de salud pública.

La resistencia antimicrobiana representa uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo, con proyecciones alarmantes de mortalidad si no se encuentran soluciones efectivas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que las infecciones resistentes podrían causar 10 millones de muertes anuales para 2050 si no hay cambios drásticos, lo que impulsa la búsqueda de alternativas radicales y de alta precisión.

En este contexto, la ingeniería de bacteriófagos, virus que infectan exclusivamente bacterias, emerge como una vía prometedora. A diferencia de enfoques anteriores que dependían de virus naturales, la capacidad de construir estos agentes desde cero permite una personalización sin precedentes, adaptándolos para atacar cepas específicas con alta eficacia.

La ingeniería de bacteriófagos sintéticos

Un estudio publicado en PNAS, con participación de investigadores de New England Biolabs (NEB) y la Universidad de Yale, detalla el primer sistema completamente sintético para diseñar bacteriófagos contra la Pseudomonas aeruginosa, una bacteria notoriamente resistente a los antibióticos. Esta investigación, destacada por ScienceDaily el 21 de enero de 2026, utiliza la plataforma High-Complexity Golden Gate Assembly (HC-GGA) de NEB.

La metodología permite a los científicos construir genomas de fagos a partir de datos de secuencia digital, en lugar de depender de muestras virales preexistentes. Esto representa un salto tecnológico significativo, ya que facilita la creación de virus con capacidades programadas, como la capacidad de infectar bacterias específicas o la inclusión de marcadores fluorescentes para monitorear la infección en tiempo real.

Andy Sikkema, co-primer autor del estudio y científico de investigación en NEB, enfatiza que “la ingeniería de bacteriófagos ha sido históricamente laboriosa”. Añade que “este método sintético ofrece avances tecnológicos en simplicidad, seguridad y velocidad, allanando el camino para descubrimientos biológicos y desarrollo terapéutico”.

Superando obstáculos en la terapia fágica

La técnica de Golden Gate Assembly se distingue de otras por utilizar fragmentos de ADN más cortos, lo que los hace más fáciles de producir y menos tóxicos para las células huésped. Esta característica reduce la probabilidad de errores y facilita el trabajo con genomas de fagos que contienen secuencias repetidas o alto contenido de GC, factores que a menudo complican el ensamblaje de ADN.

Esta aproximación supera obstáculos persistentes en la investigación de fagos, como la necesidad de mantener muestras físicas y usar bacterias huésped especializadas, lo cual es particularmente desafiante con patógenos peligrosos. Al simplificar el proceso y expandir las posibilidades técnicas, se amplía significativamente el potencial para desarrollar terapias dirigidas contra infecciones resistentes a los antibióticos.

La colaboración entre NEB y la Universidad de Yale fue fundamental para este avance, demostrando cómo la refinación de herramientas de ensamblaje de ADN puede desbloquear nuevas fronteras en la biología de fagos. Este enfoque ya se está aplicando a fagos que atacan algunas de las bacterias más resistentes, como se menciona en un estudio relacionado sobre fagos de Mycobacterium, publicado también en PNAS.

La capacidad de construir y reprogramar virus desde cero no solo acelera la investigación, sino que también abre la puerta a una era donde las terapias personalizadas contra las superbacterias sean una realidad. Este desarrollo promete transformar la medicina infecciosa, ofreciendo soluciones precisas y adaptables en un momento crítico para la salud global, donde la innovación es la única vía para enfrentar una amenaza en constante evolución.