La intensidad de un resfriado común no siempre depende del virus, sino de la velocidad con que nuestras células nasales responden. Un reciente estudio publicado en el journal Cell Press revela que una defensa antiviral rápida puede frenar el rinovirus antes de que los síntomas se agraven, explicando la disparidad en la gravedad del resfriado entre individuos.

Esta investigación, destacada por ScienceDaily el 22 de enero de 2026, redefine nuestra comprensión de las infecciones respiratorias. Ofrece una nueva perspectiva sobre por qué algunas personas sufren resfriados mucho peores que otras, un fenómeno que intriga a la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde hace tiempo y que ahora encuentra una explicación a nivel celular.

El rinovirus, principal causante del resfriado común, activa inmediatamente las defensas celulares al entrar en las fosas nasales. Estas células trabajan de forma coordinada para limitar la propagación viral. Los hallazgos sugieren que la reacción del cuerpo al rinovirus a menudo importa más que las propiedades inherentes del virus mismo, un paradigma que podría cambiar drásticamente el enfoque de tratamientos futuros y estrategias de prevención. Esto es particularmente relevante en la búsqueda de soluciones más allá de los sintomáticos.

La primera línea de defensa: células nasales e interferones

Para desentrañar la respuesta celular a la infección, el equipo de investigación de Yale School of Medicine, liderado por la Dra. Ellen Foxman, creó un modelo de tejido nasal humano cultivado en laboratorio. Este innovador modelo, que reproduce fielmente el revestimiento de las vías respiratorias y los pulmones, permitió observar en detalle cómo miles de células individuales reaccionan al rinovirus. Incluía células productoras de moco y células ciliadas, estructuras diminutas que ayudan a mover el moco y las partículas atrapadas fuera de los pulmones, simulando un entorno fisiológico.

Los experimentos revelaron un potente sistema de defensa coordinado por interferones, proteínas clave que interfieren con la entrada y replicación viral. Cuando las células nasales detectan el rinovirus, liberan interferones que activan defensas antivirales no solo en las células infectadas, sino también en las vecinas, creando una barrera robusta. Esta respuesta coordinada dificulta la reproducción del virus y su diseminación, según el Dr. Bao Wang, primer autor del estudio, quien destaca la eficacia de esta estrategia innata.

Si la actividad del interferón comienza rápidamente, la infección puede contenerse en sus etapas iniciales, minimizando el impacto. Los investigadores observaron que, al bloquear esta respuesta crucial, el virus se propagaba rápidamente, infectando muchas más células y causando un daño considerable al tejido. En algunos casos, los organoides infectados incluso no sobrevivían, demostrando la importancia crítica de una respuesta rápida de interferones, incluso sin la presencia de células del sistema inmunitario, que normalmente intervienen en fases posteriores.

Cuando la respuesta antiviral se debilita

El estudio también identificó respuestas adicionales que se activan cuando la replicación viral se intensifica y desborda las defensas iniciales. Bajo estas condiciones, el rinovirus puede activar un sistema de detección secundario que lleva a las células, tanto infectadas como no infectadas, a producir grandes cantidades de moco y señales inflamatorias. Esta reacción excesiva contribuye directamente a la congestión, la inflamación de las vías respiratorias y, consecuentemente, a las dificultades para respirar que caracterizan a los resfriados más severos.

Estos hallazgos sugieren que las vías moleculares responsables de esta respuesta exagerada podrían ser objetivos útiles para desarrollar tratamientos específicos. Tales terapias se enfocarían en reducir los síntomas perjudiciales y la inflamación excesiva, mientras que, al mismo tiempo, apoyarían las defensas antivirales efectivas del cuerpo. La clave no estaría solo en combatir el virus directamente, sino en modular la reacción del huésped para mitigar la gravedad del resfriado y mejorar la calidad de vida del paciente.

Aunque el modelo de organoide es innovador y ofrece una ventana sin precedentes a la respuesta nasal, los investigadores señalan sus limitaciones, como la menor variedad de tipos celulares en comparación con el cuerpo humano real. En una infección natural, otras células, incluidas las inmunes, acuden al sitio para ayudar a combatir el virus. Comprender cómo estos factores adicionales y las condiciones ambientales en las fosas nasales influyen en la respuesta del cuerpo al rinovirus será un objetivo primordial de futuras investigaciones, prometiendo una comprensión aún más completa de la gravedad del resfriado y su manejo.