Científicos han descubierto un atajo crucial para desarrollar materiales cuánticos, reconfigurando la materia mediante su energía interna. Este método es más seguro y eficiente, eludiendo láseres extremos, según un estudio reportado por ScienceDaily el 22 de enero de 2026. Este avance promete facilitar la creación y control de estos complejos materiales.

La idea de manipular las propiedades de los materiales con influencias repetitivas, conocida como ingeniería Floquet, ha sido un pilar de la física emergente. Originalmente propuesta en 2009 por Oka y Aoki, esta teoría busca temporalmente remodelar el comportamiento de los electrones dentro de un material. Un semiconductor, por ejemplo, podría adoptar propiedades inusuales, incluso algunas asociadas con los superconductores.

Hasta ahora, la demostración experimental de los efectos Floquet ha sido un desafío, principalmente por la necesidad de luz extremadamente intensa. Estos altos niveles de energía, cercanos a la destrucción del material, solo producían cambios modestos. La búsqueda de una alternativa más eficiente y menos destructiva ha impulsado a la comunidad científica a explorar nuevas vías.

La ingeniería Floquet y el rol de los excitones

La ingeniería Floquet se basa en un principio físico conocido: cuando un sistema se somete a una influencia repetitiva, su respuesta puede volverse más compleja. Un ejemplo simple es un columpio, donde empujes rítmicos hacen que suba más alto. En los materiales cuánticos, los electrones ya experimentan una estructura repetitiva debido a la red cristalina de los átomos, lo que los restringe a niveles de energía específicos.

Cuando la luz con una frecuencia fija interactúa con el cristal, introduce una segunda influencia repetitiva que se desarrolla con el tiempo. Los fotones interactúan rítmicamente con los electrones, desplazando las bandas de energía permitidas. Ajustando la frecuencia e intensidad de la luz, los electrones pueden ocupar temporalmente nuevas bandas híbridas, alterando las propiedades del material.

Sin embargo, los enfoques basados en la luz presentan limitaciones significativas. Xing Zhu, estudiante de doctorado en el Okinawa Institute of Science and Technology (OIST), explica que, aunque estos sistemas han sido instrumentales para probar los efectos Floquet, el acoplamiento débil de la luz con la materia requiere frecuencias muy altas, a menudo en la escala de femtosegundos. Tales niveles de energía tienden a vaporizar el material y los efectos son de muy corta duración.

Un camino más seguro para materiales cuánticos

Un equipo global liderado por el OIST y la Universidad de Stanford ha identificado un método prometedor para lograr los efectos Floquet sin depender de condiciones de luz extremas. Sus hallazgos, publicados en Nature Physics, demuestran que los excitones pueden impulsar estos efectos de manera mucho más eficiente que la luz sola.

Los excitones son pares de energía de corta duración que se forman naturalmente dentro de los semiconductores. El profesor Keshav Dani, de la Unidad de Espectroscopia de Femtosegundos del OIST, señala que los excitones se acoplan mucho más fuerte al material que los fotones debido a la fuerte interacción de Coulomb, especialmente en materiales 2D. Esto permite lograr potentes efectos Floquet evitando los desafíos que plantea la luz.

Este enfoque reduce significativamente la intensidad requerida para la reprogramación de materiales, lo que minimiza el riesgo de daño. Al aprovechar la energía cuántica interna, los científicos pueden alterar cómo se comportan los electrones de forma segura, abriendo una nueva vía potencial para los exóticos dispositivos y materiales cuánticos del futuro que la ingeniería Floquet promete.

Este avance representa un paso fundamental hacia la materialización de dispositivos cuánticos avanzados. La capacidad de controlar las propiedades de los materiales a nivel cuántico, de forma segura y eficiente, podría transformar campos como la computación cuántica, la electrónica y la energía, marcando una era de innovación sin precedentes.