Nueva investigación de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW Sydney) sugiere que las alucinaciones auditivas en la esquizofrenia podrían originarse cuando el cerebro confunde pensamientos internos con voces externas.

Este hallazgo, publicado en la revista Schizophrenia Bulletin, ofrece una nueva perspectiva sobre el complejo fenómeno de escuchar voces, un síntoma debilitante para muchos. Proporciona una base para entender mejor este desafío.

La capacidad del cerebro para reconocer su propia voz interna es crucial. Normalmente, anticipa el sonido de nuestros pensamientos silentes y modera su respuesta, un proceso vital para la cognición.

Sin embargo, en personas que experimentan alucinaciones, esta predicción parece fallar. La actividad cerebral se intensifica, como si la voz proviniera de una fuente externa. Este desajuste es clave para el estudio.

El descubrimiento podría sentar las bases para identificar marcadores biológicos tempranos de la psicosis. Actualmente, no existen pruebas sanguíneas o escáneres cerebrales que identifiquen de forma única la condición, según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH).

A lo largo de décadas, la investigación en salud mental ha postulado que las alucinaciones auditivas en la esquizofrenia podrían ser el resultado de un error en la percepción del propio habla interna.

El profesor Thomas Whitford, de la Escuela de Psicología de la UNSW, ha dedicado años a estudiar cómo funciona este mecanismo. Su trabajo, detallado en un estudio publicado por ScienceDaily en 2026, sugiere que un fallo cerebral explica voces internas como si fueran ajenas.

La voz interna y el mecanismo de predicción cerebral

El habla interna es esa narración silenciosa en nuestra cabeza que acompaña nuestros pensamientos, planes y observaciones diarias. La mayoría de las personas la experimenta regularmente, a menudo sin siquiera notarlo.

Un aspecto fascinante es cómo el cerebro gestiona esta voz. Cuando hablamos, incluso en nuestra mente, la región cerebral que procesa los sonidos externos reduce su actividad. Esto se conoce como supresión sensorial.

Esta reducción ocurre porque el cerebro predice el sonido de nuestra propia voz. Pero en quienes escuchan voces, esta supresión no se produce. Su cerebro reacciona con mayor intensidad al habla interna, como si la voz perteneciera a otra persona.

El profesor Whitford explica que esta idea ha existido durante medio siglo, pero ha sido difícil de probar, ya que el habla interna es inherentemente privada. Medirla ha sido un desafío metodológico constante para la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW Sydney).

La electroencefalografía (EEG) ha demostrado ser una herramienta valiosa para medir la actividad eléctrica cerebral asociada. En personas sanas, el habla interna produce una reducción similar en la actividad cerebral a la de hablar en voz alta.

Sin embargo, en individuos que padecen alucinaciones, esa reducción no sucede. En cambio, sus cerebros reaccionan con más fuerza, lo que podría explicar por qué las voces se sienten tan reales y ajenas a ellos.

Evidencia experimental: Un estudio en tres grupos

Para explorar este efecto, los investigadores dividieron a los participantes en tres grupos. El primero incluyó a 55 personas con trastornos del espectro de la esquizofrenia que habían experimentado alucinaciones auditivas verbales (AVH) en la semana previa.

El segundo grupo consistió en 44 personas con esquizofrenia sin historial reciente de AVH. El tercer grupo lo formaron 43 individuos sanos, sin antecedentes de la condición. Esta diversidad permitió comparaciones claras, publicadas en Schizophrenia Bulletin.

Cada participante usó un gorro de EEG mientras escuchaba sonidos a través de auriculares. En momentos específicos, se les pidió que imaginaran decir «bah» o «bih» silenciosamente en sus mentes, mientras escuchaban una de esas mismas sílabas en voz alta.

Los participantes no sabían de antemano si la sílaba imaginada coincidiría con la que escuchaban, un detalle crucial para la neutralidad del experimento y para evitar sesgos en las respuestas.

En los participantes sanos, la actividad cerebral en la corteza auditiva, responsable del procesamiento del sonido, disminuyó cuando la sílaba imaginada coincidía con el sonido reproducido.

Este patrón sugiere que el cerebro predijo correctamente el sonido y redujo su respuesta. Es un comportamiento esperable durante el habla normal. El cerebro se prepara para lo que va a escuchar de sí mismo.

Sin embargo, en el grupo con alucinaciones recientes, ocurrió lo contrario. Sus cerebros reaccionaron con mayor fuerza cuando el sonido imaginado coincidía con el escuchado, lo opuesto a la supresión esperada.

Esta inversión del efecto de supresión normal, según el profesor Whitford, es una fuerte indicación de que el mecanismo de predicción cerebral está alterado en personas que experimentan alucinaciones auditivas.

Este desajuste podría ser la causa fundamental de que sus propios pensamientos internos se perciban como voces externas. En esencia, un fallo cerebral explica voces de origen desconocido para el individuo.

Los hallazgos de este estudio abren nuevas vías para comprender y, eventualmente, tratar las alucinaciones auditivas. Al identificar un mecanismo cerebral específico, la investigación podría conducir al desarrollo de herramientas de diagnóstico más precisas y a intervenciones tempranas para la psicosis.

La esperanza es que, con una comprensión más profunda de estos procesos, se pueda mejorar significativamente la calidad de vida de quienes viven con esquizofrenia y experimentan este síntoma tan perturbador. Es un paso adelante crucial.