Un estudio masivo comparó la creatividad de la inteligencia artificial con la de 100,000 personas, revelando un hito sorprendente. La IA generativa, como GPT-4, ahora supera al humano promedio en ciertas pruebas de creatividad, marcando un punto de inflexión significativo en la evolución tecnológica. Sin embargo, las mentes más imaginativas y el talento excepcional mantienen una ventaja clara.
Esta investigación a gran escala, liderada por el profesor Karim Jerbi de la Université de Montréal y con la participación del reconocido investigador de IA Yoshua Bengio, aborda una pregunta fundamental sobre la capacidad de los sistemas de IA para generar ideas originales. Publicado en Scientific Reports (Nature Portfolio), el estudio del 25 de enero de 2026, según ScienceDaily.com, representa la comparación directa más extensa realizada hasta la fecha entre la creatividad humana y la de los modelos de lenguaje grandes.
Los hallazgos subrayan un cambio crucial: si bien la IA ha alcanzado un nivel donde puede superar el desempeño humano promedio en métricas específicas de creatividad, los individuos más creativos continúan demostrando una superioridad innegable. Este escenario nos obliga a reevaluar el papel de la IA en los campos creativos y a comprender mejor la esencia de la inventiva humana.
La creatividad de la IA frente al promedio humano
Los investigadores evaluaron varios modelos de lenguaje líderes, incluyendo ChatGPT, Claude y Gemini, cotejando su rendimiento con los resultados de más de 100,000 participantes humanos. La conclusión es contundente: algunos sistemas de IA, como GPT-4, superaron las puntuaciones humanas promedio en tareas diseñadas para medir la creatividad lingüística divergente. Esto indica que la capacidad de la creatividad de la IA ha avanzado notablemente.
El profesor Karim Jerbi explica que, aunque este resultado puede ser sorprendente, la investigación también destaca una observación igualmente importante: los mejores sistemas de IA aún no alcanzan los niveles logrados por los humanos más creativos. Para medir la creatividad de manera justa entre humanos y máquinas, el equipo utilizó el Divergent Association Task (DAT). Esta prueba, creada por Jay Olson de la Universidad de Toronto, mide la capacidad de generar ideas diversas y originales a partir de una única indicación.
La tarea DAT solicita a los participantes que enumeren diez palabras lo más inconexas posible en significado. Una respuesta altamente creativa podría incluir términos como «galaxia, tenedor, libertad, algas, armónica, cuántico, nostalgia, terciopelo, huracán, fotosíntesis». El rendimiento en esta prueba se correlaciona fuertemente con otros tests de creatividad establecidos, abarcando procesos cognitivos amplios involucrados en el pensamiento creativo.
Donde la creatividad humana sigue siendo insuperable
El análisis realizado por Antoine Bellemare-Pépin y François Lespinasse, coautores principales del estudio, reveló un patrón claro. Aunque algunos modelos de IA superan a la persona promedio, la creatividad máxima permanece firmemente en el ámbito humano. Cuando los investigadores examinaron a la mitad más creativa de los participantes, sus puntuaciones promedio superaron a las de cada modelo de IA probado. La brecha se amplió aún más entre el 10% de los individuos más creativos.
La investigación también exploró si el éxito de la IA en la tarea de asociación de palabras podría extenderse a actividades creativas más complejas y realistas. Al comparar sistemas de IA y participantes humanos en desafíos de escritura creativa, como la composición de haikus, resúmenes de tramas de películas y cuentos, el patrón se mantuvo. Aunque la IA pudo generar contenido funcional, la profundidad, originalidad y resonancia emocional de los trabajos de los humanos más talentosos permanecen inigualables.
Este estudio recalca que, si bien la inteligencia artificial se consolida como una herramienta poderosa para amplificar la creatividad y asistir en tareas de generación de ideas, la chispa de la genialidad y la capacidad de innovación trascendente siguen siendo dominios distintivamente humanos. La interacción entre la creatividad humana y la IA probablemente definirá el futuro de las industrias creativas, con la IA como un colaborador y no como un sustituto de la mente más ingeniosa.












