Un estudio reciente, basado en cuarenta años de registros arbóreos, demuestra que el cambio climático está reconfigurando los bosques tropicales de la Amazonía y los Andes de manera desigual. Mientras algunas regiones pierden especies de árboles, especialmente en condiciones más cálidas y secas, otras experimentan un aumento, destacando la influencia crucial de los patrones de lluvia junto con el aumento de las temperaturas.
La investigación, liderada por la Dra. Belen Fadrique de la Universidad de Liverpool y publicada en Nature Ecology and Evolution, es una de las evaluaciones más exhaustivas hasta la fecha sobre cómo la diversidad arbórea está evolucionando en algunos de los bosques más ricos en biodiversidad del planeta. Los hallazgos se basan en el análisis de 406 parcelas florísticas a largo plazo, medidas repetidamente desde los años 70 y 80 en diez países sudamericanos.
Este análisis detallado, que abarca más de 20.000 especies de árboles, desafía la percepción de una estabilidad general. La aparente constancia en la riqueza total de especies a nivel continental esconde dinámicas regionales contrastantes, donde la pérdida y la ganancia de especies delinean un panorama complejo y urgente para la Amazonía cambiante.
Desigualdad en la diversidad arbórea y factores climáticos
El estudio revela que los bosques expuestos a temperaturas más altas, condiciones más secas y cambios estacionales pronunciados son los más propensos a la pérdida de especies arbóreas. Por el contrario, ecosistemas más saludables y dinámicos, a menudo, han visto un incremento en la diversidad durante el mismo periodo, según el informe de ScienceDaily.
Las pérdidas más significativas se concentran en los Andes Centrales, el Escudo Guayanés y las selvas de la Amazonía Centro-Oriental, donde la mayoría de las parcelas registraron descensos. Este patrón subraya que el cambio climático no produce efectos uniformes, sino que impacta de forma diferenciada cada ecosistema.
El profesor Oliver Phillips de la Universidad de Leeds, líder de la red panamazónica RAINFOR, enfatiza que, aunque el aumento de las temperaturas tiene una influencia general, los niveles de lluvia y sus patrones estacionales resultaron tan cruciales como la temperatura para moldear estas tendencias regionales. La investigación, publicada en Nature Ecology & Evolution, ofrece una visión sin precedentes.
Los Andes del Norte: un posible refugio climático
Un hallazgo crucial de esta investigación es la identificación de los Andes del Norte como un potencial ‘refugio’ para las especies arbóreas afectadas por el cambio climático. A medida que las condiciones ambientales empeoran en otras áreas, esta región podría ofrecer un santuario para especies desplazadas de bosques circundantes.
Esta zona, junto con la Amazonía Occidental, se destacó por un aumento en el número de especies en la mayoría de sus parcelas. Las especies vegetales tienen formas limitadas de hacer frente al cambio climático: pueden desplazar sus rangos geográficos o adaptarse a nuevos entornos. Cuando no pueden, sus poblaciones disminuyen, aumentando el riesgo de extinción.
La Dra. Belen Fadrique, autora principal del estudio, señala que su trabajo sobre las respuestas de las especies al cambio climático apunta a ‘profundos cambios en la composición forestal y la riqueza de especies a múltiples escalas’. La profesora Flavia Costa del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia (INPA) agrega que esto resalta la necesidad de esfuerzos de monitoreo y conservación específicos para cada región.
El profesor Phillips advierte sobre la amenaza adicional de la deforestación. ‘Nuestros hallazgos resaltan los vínculos vitales entre la preservación de los bosques, la protección de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático’, afirmó. Es fundamental proteger los bosques restantes donde la Amazonía se encuentra con los Andes, para que puedan ofrecer un hogar a largo plazo a las especies de las tierras bajas adyacentes, como también destaca el WWF sobre la Amazonía.
Los datos de cuatro décadas nos ofrecen una imagen nítida de una Amazonía en plena transformación, donde la resiliencia de algunos ecosistemas contrasta con la vulnerabilidad de otros. La comprensión de estos patrones diferenciados es vital para diseñar estrategias de conservación más efectivas, que no solo enfrenten la deforestación, sino que también consideren la compleja interacción entre temperatura, lluvia y diversidad biológica. El futuro de la Amazonía dependerá de una acción informada y localizada, que reconozca la singularidad de cada rincón de este vasto y crucial bioma.









