Nuevas investigaciones sugieren que el alzheimer podría engañar al cerebro para borrar sus propios recuerdos, activando un interruptor molecular que instruye a las neuronas a eliminar sus conexiones. Este hallazgo, proveniente del Instituto de Neurociencias Wu Tsai de la Universidad de Stanford, revela un mecanismo sorprendente detrás de la devastadora pérdida de memoria.

Hasta ahora, la teoría predominante sobre el alzheimer se ha centrado en la acumulación de placas de beta-amiloide. Sin embargo, este estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, sugiere una ruta diferente, donde las propias neuronas no son víctimas pasivas, sino participantes activas en su declive.

La investigación conecta dos de las explicaciones más prominentes sobre el desarrollo de la enfermedad: la proteína beta-amiloide y la inflamación cerebral. Ambas convergen en un receptor específico, desencadenando la pérdida sináptica que caracteriza la enfermedad de Alzheimer. Este enfoque abre nuevas vías para proteger la memoria, más allá de los tratamientos actuales.

Un interruptor molecular clave en el alzheimer

El estudio, liderado por Carla Shatz y Barbara Brott del Instituto Wu Tsai, se basa en trabajos previos sobre el receptor LilrB2. En 2006, Shatz y su equipo descubrieron que la versión murina de LilrB2 es esencial para la poda sináptica, un proceso normal de desarrollo cerebral y aprendizaje en adultos.

Hallazgos posteriores, publicados en 2013, vincularon este mismo receptor al alzheimer. El equipo de Shatz demostró que la beta-amiloide puede unirse a LilrB2, provocando que las neuronas eliminen sinapsis. Es crucial destacar que la eliminación genética de este receptor protegió a ratones de la pérdida de memoria en un modelo de la enfermedad.

“Hay un conjunto completo de moléculas y vías que van desde la inflamación hasta la pérdida de sinapsis que quizás no hayan recibido la atención que merecen”, afirma Shatz, también profesora de biología y neurobiología en Stanford. Esta perspectiva desafía la visión tradicional de las neuronas como meras víctimas.

Inflamación y la cascada del complemento

La segunda línea de investigación examinó la cascada del complemento, un proceso inmunitario. Aunque esencial para eliminar patógenos en condiciones saludables, la inflamación crónica es un factor de riesgo conocido para la enfermedad de Alzheimer. Estudios recientes han vinculado esta cascada a una poda sináptica excesiva y a trastornos neurológicos.

El equipo de investigación evaluó moléculas de la cascada del complemento para ver si alguna podía unirse al receptor LilrB2. Solo una, el fragmento proteico C4d, se unió con suficiente fuerza para sugerir una contribución directa a la pérdida sináptica. Esta conexión fue una sorpresa para los investigadores, como se reportó en ScienceDaily.

Para probar esta hipótesis, inyectaron C4d en los cerebros de ratones sanos. “Y, he aquí, despojó a las neuronas de sus sinapsis”, dijo Shatz, refiriéndose a un hallazgo inesperado para una molécula que antes se creía sin función. Esto sugiere que tanto la beta-amiloide como la inflamación pueden impulsar la pérdida sináptica.

Estos descubrimientos redefinen nuestra comprensión de cómo el alzheimer borra recuerdos, al señalar que las neuronas pueden estar participando activamente en su propia destrucción. La implicación es clara: los futuros tratamientos podrían necesitar enfocarse en proteger directamente las sinapsis y en modular este interruptor molecular, abriendo un camino prometedor hacia terapias más efectivas.