Un reciente hallazgo en Colombia ha reescrito la historia de las enfermedades infecciosas en América, revelando el genoma más antiguo conocido de la bacteria vinculada a la sífilis y afecciones similares. Este descubrimiento, publicado en la revista Science, empuja miles de años atrás la presencia de una enfermedad antigua en América, demostrando su diversificación mucho antes del contacto europeo.

Científicos lograron reconstruir el genoma de Treponema pallidum a partir de un esqueleto de 5.500 años, excavado en la Sabana de Bogotá. Esta bacteria es responsable de graves enfermedades treponémicas hoy en día, como la sífilis, el pian y el bejel. La evidencia genética sugiere que esta forma ancestral del patógeno es una rama evolutiva temprana, distinta de las cepas modernas.

El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Lausana y la Universidad de California, Santa Cruz, destaca el enorme potencial de la paleogenómica. Permite comprender mejor la evolución de especies y los riesgos para la salud de comunidades pasadas y presentes, según Lars Fehren-Schmitz, genetista de UC Santa Cruz, citado por ScienceDaily.

Este avance desafía la narrativa convencional sobre la llegada de estas enfermedades al continente, sugiriendo una historia mucho más profunda y compleja de patógenos en el continente americano.

Un linaje perdido de patógenos treponémicos

El análisis del ADN antiguo confirmó que pertenecía a la especie Treponema pallidum, pero no coincidía con ninguna de las subespecies que causan enfermedades actuales. Aunque estrechamente relacionado con las cepas modernas, este genoma ancestral se separó tempranamente en la historia evolutiva de la bacteria.

Anna-Sapfo Malaspinas, de la Universidad de Lausana y el SIB Swiss Institute of Bioinformatics, sugiere que podría tratarse de una forma antigua del patógeno que causa la pinta, una enfermedad antigua en América endémica de la piel.

Según los científicos, esta cepa ancestral se separó de otros linajes de T. pallidum hace unos 13.700 años. Las tres subespecies modernas, en cambio, divergieron mucho después, hace unos 6.000 años. Estos plazos respaldan investigaciones anteriores y subrayan la diversidad de los patógenos treponémicos en el pasado distante del continente.

«Nuestros hallazgos demuestran que existía una larga historia evolutiva de patógenos treponémicos que ya se estaba diversificando en las Américas miles de años antes de lo que se sabía», explicó Elizabeth Nelson, antropóloga molecular y paleopatóloga de SMU, a ScienceDaily.

La reconstrucción del genoma de Treponema pallidum, detallada en el informe original de ScienceDaily, representa un hito. Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre la sífilis y sus variantes, sino que ofrece una ventana única a la salud de las poblaciones precolombinas.

Implicaciones para la salud y la evolución

Rastrear los orígenes de las enfermedades treponémicas es particularmente desafiante. Esto se debe a la similitud genética de las bacterias, a pesar de sus diferentes modos de propagación y síntomas variados.

El hallazgo de esta enfermedad antigua en América sugiere que la asociación de T. pallidum con los humanos podría remontarse a más de 10.000 años, hasta el Pleistoceno tardío. Así lo afirma Davide Bozzi, investigador de la Universidad de Lausana. Este dato es crucial para entender cómo los patógenos coevolucionaron con nuestras poblaciones.

Este estudio, de gran relevancia científica, subraya la necesidad de investigar el ADN antiguo. Permitirá desentrañar los complejos lazos entre el entorno, la genética humana y la aparición de enfermedades. La diversidad genética de estos patógenos en el pasado remoto del continente americano es un recordatorio de que su historia es mucho más rica y antigua de lo que suponemos.

Este descubrimiento monumental reescribe la cronología de las enfermedades treponémicas en América y abre nuevas vías para la paleogenómica. La identificación de un linaje olvidado de Treponema pallidum en Colombia obliga a reconsiderar las dinámicas de salud en sociedades precolombinas. El análisis de ADN antiguo promete desvelar más secretos sobre la coevolución entre humanos y patógenos, ofreciendo perspectivas valiosas para la medicina moderna.