Astrónomos liderados por investigadores de la Universidad de British Columbia han descubierto un cúmulo de galaxias joven que irradia un calor extremo, mucho antes de lo previsto en la historia cósmica. Este hallazgo, publicado el 5 de enero de 2026 en la revista Nature, desafía los modelos actuales sobre cómo se forman y evolucionan estos gigantes cósmicos.
El cúmulo, conocido como SPT2349-56, se remonta a solo 1.400 millones de años después del Big Bang, una etapa en la que las teorías establecidas sugieren que los cúmulos galácticos aún no deberían haber alcanzado temperaturas tan elevadas. Esta inesperada intensidad térmica obliga a una revisión significativa de nuestra comprensión del universo temprano y los mecanismos que impulsan su desarrollo.
Los modelos tradicionales postulan que los cúmulos de galaxias se calientan gradualmente a lo largo del tiempo, alcanzando estas temperaturas extremas solo después de crecer y estabilizarse. Sin embargo, la evidencia del SPT2349-56 sugiere un inicio mucho más violento y acelerado, donde el calentamiento ocurre de forma más rápida de lo que se creía posible.
El enigmático calor en el universo temprano
Para su descubrimiento, los investigadores retrocedieron unos 12 mil millones de años en el tiempo, observando el cúmulo SPT2349-56 con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). A pesar de su antigüedad, este cúmulo ya presenta un tamaño notable, con una región central que se extiende aproximadamente 500.000 años luz, comparable al halo de nuestra Vía Láctea.
El cúmulo alberga más de 30 galaxias activas, densamente agrupadas, y su tasa de formación estelar es más de 5.000 veces superior a la de nuestra propia galaxia. Según ScienceDaily.com, el gas dentro de SPT2349-56 es al menos cinco veces más caliente de lo pronosticado, superando incluso las temperaturas de muchos cúmulos actuales.
El equipo midió este calor utilizando el efecto Sunyaev-Zeldovich, una técnica que permite estimar la energía térmica del medio intraclúster, el gas que existe entre las galaxias de un cúmulo dado. Dazhi Zhou, candidato a doctorado en el departamento de física y astronomía de la UBC y autor principal del estudio, expresó su asombro: «No esperábamos ver una atmósfera de cúmulo tan caliente tan temprano en la historia cósmica».
Agujeros negros supermasivos: motores de la evolución cósmica
La explicación más plausible para esta energía desmesurada apunta a los agujeros negros supermasivos. El Dr. Scott Chapman, coautor y profesor de la Universidad de Dalhousie, quien realizó la investigación mientras estaba en el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC), sugirió que tres agujeros negros supermasivos, descubiertos recientemente en el cúmulo, podrían estar inyectando vastas cantidades de energía en su entorno.
Estos agujeros negros habrían moldeado el joven cúmulo de manera mucho más temprana y enérgica de lo que se pensaba. “Esto nos dice que algo en el universo temprano estaba bombeando enormes cantidades de energía al entorno y dando forma al joven cúmulo”, afirmó Chapman. Este proceso, si se confirma, alteraría drásticamente la visión de cómo los cúmulos de galaxias y las galaxias masivas evolucionan en sus entornos.
Comprender los cúmulos de galaxias es fundamental para descifrar la formación de las galaxias más grandes del universo, ya que estas residen predominantemente en ellos. Su evolución está fuertemente influenciada por el entorno de los cúmulos en formación, incluyendo el medio intraclúster, según Chapman.
El descubrimiento de SPT2349-56 abre nuevas vías de investigación sobre las interacciones entre la intensa formación estelar, los agujeros negros activos y la atmósfera sobrecalentada dentro de estos sistemas compactos. Los científicos ahora buscan entender cómo todas estas fuerzas coexisten y contribuyen a la construcción de los cúmulos de galaxias que observamos hoy.











