Científicos han desvelado un programa de envejecimiento oculto en las células madre del intestino que podría ser un motor clave para el desarrollo del cáncer colorrectal. Esta investigación, publicada en ScienceDaily el 10 de enero de 2026, identifica cambios moleculares silenciosos que alteran la expresión genética y aumentan el riesgo de la enfermedad.

El intestino humano posee una capacidad de renovación celular asombrosa, superando a la mayoría de los tejidos corporales. Sin embargo, con el tiempo, sus células madre acumulan modificaciones epigenéticas, etiquetas químicas en el ADN que actúan como interruptores para los genes.

Estas alteraciones, lejos de ser aleatorias, siguen un patrón definido que los investigadores denominan «deriva epigenética asociada al envejecimiento y al cáncer colorrectal» (ACCA). Este patrón se intensifica con la edad y se ha detectado no solo en intestinos envejecidos, sino también en la mayoría de los tumores colorrectales analizados.

La deriva epigenética como factor de riesgo

El equipo internacional, liderado por el profesor Francesco Neri de la Universidad de Turín, identificó que los genes más afectados por esta deriva son cruciales para el equilibrio tisular y la vía de señalización Wnt, vital para la renovación del revestimiento intestinal. Cuando estos genes se alteran, la capacidad de reparación del intestino se debilita progresivamente.

La superposición de este patrón en tejidos intestinales envejecidos y muestras de cáncer colorrectal sugiere que las células madre envejecidas crean un entorno propicio para la aparición del cáncer. El envejecimiento no afecta al intestino de manera uniforme, generando un mosaico de criptas jóvenes y envejecidas.

Cada cripta intestinal se forma a partir de una única célula madre. Si esa célula desarrolla cambios epigenéticos, todas las células dentro de esa cripta los heredan. Así, con el tiempo, se desarrollan y expanden áreas con un perfil epigenético más antiguo, aumentando la probabilidad de producir células dañadas, según explica la Dra. Anna Krepelova.

Hierro y la inflamación: aceleradores del envejecimiento intestinal

La investigación también profundizó en las causas de esta deriva epigenética. A medida que las células intestinales envejecen, absorben menos hierro y liberan más, reduciendo el hierro (II) disponible en el núcleo celular. Este ion es esencial para las enzimas TET (translocación diez-once), que eliminan metilaciones excesivas del ADN.

La disminución de los niveles de hierro compromete la función de las enzimas TET, permitiendo que las metilaciones de ADN se acumulen. «Cuando no hay suficiente hierro en las células, quedan marcas defectuosas en el ADN. Y las células pierden su capacidad para eliminar estas marcas», afirma la Dra. Krepelova. Esta acumulación silencia genes clave y acelera la deriva epigenética.

La inflamación intestinal relacionada con la edad agrava el problema. Incluso señales inflamatorias leves pueden alterar el equilibrio del hierro y estresar el metabolismo celular, debilitando la señalización Wnt. Esta combinación de desequilibrio de hierro, inflamación y señalización Wnt reducida actúa como un potente acelerador de la deriva epigenética.

Afortunadamente, el estudio ofrece esperanza. En experimentos de laboratorio con organoides intestinales, los investigadores lograron ralentizar e incluso revertir parcialmente la deriva epigenética al restaurar la captación de hierro o ciertas señales celulares clave. Esto abre la puerta a futuras estrategias preventivas y terapéuticas.

Esta revelación sobre el programa de envejecimiento oculto en el intestino no solo redefine nuestra comprensión del riesgo de cáncer colorrectal, sino que también subraya la importancia de factores como el equilibrio del hierro y la gestión de la inflamación. Identificar y mitigar estos mecanismos podría ser crucial para desarrollar intervenciones que promuevan un envejecimiento intestinal más saludable y reduzcan la incidencia de esta enfermedad.