Los medicamentos supresores del apetito Ozempic y Wegovy están reconfigurando silenciosamente la economía doméstica de Estados Unidos, provocando una disminución palpable en los presupuestos de alimentos. Un reciente estudio de la Universidad de Cornell, publicado en el Journal of Marketing Research, revela que los hogares que usan estos fármacos experimentan una reducción significativa en sus gastos de supermercado y restaurantes de comida rápida.

Esta investigación, que combinó encuestas sobre el uso de agonistas del receptor GLP-1 con registros detallados de compras de decenas de miles de hogares estadounidenses, ofrece una de las perspectivas más claras hasta la fecha. Los hallazgos sugieren un impacto que va más allá de la pérdida de peso, afectando directamente los patrones de consumo alimentario a nivel nacional y planteando interrogantes para la industria.

Originalmente desarrollados para el tratamiento de la diabetes, los agonistas del receptor GLP-1 como Ozempic y Wegovy han ganado popularidad por su eficacia en la pérdida de peso. Ahora, su influencia se extiende a las carteras de los consumidores, marcando una tendencia que podría tener repercusiones económicas y de salud pública a largo plazo.

La reducción del gasto en alimentos toma forma

Los datos del estudio de Cornell University, destacados en un informe de ScienceDaily.com con fecha del 12 de enero de 2026, muestran un patrón claro: los hogares que iniciaron el uso de un medicamento GLP-1 redujeron su gasto en supermercados en un promedio del 5,3% en los seis meses siguientes. Esta disminución fue aún más pronunciada en hogares de mayores ingresos, donde el recorte superó el 8%.

El gasto en restaurantes de comida rápida, cafeterías y otros establecimientos de servicio limitado también experimentó una caída, de aproximadamente el 8%. Sylvia Hristakeva, profesora asistente de marketing y coautora del estudio, señaló que los efectos en el gasto disminuyen gradualmente con el tiempo si se interrumpe el uso, pero persisten durante al menos un año entre los usuarios continuos. «Los datos muestran cambios claros en el gasto de alimentos después de la adopción», afirma Hristakeva.

Cambios en los hábitos de compra y el impacto industrial

La investigación, que utilizó datos de transacciones reales de Numerator, una firma de investigación de mercado, reveló que la reducción en el gasto no fue uniforme en todas las categorías de alimentos. Los descensos más pronunciados se observaron en alimentos ultraprocesados y ricos en calorías, asociados a menudo con los antojos. El gasto en snacks salados disminuyó alrededor del 10%, con reducciones similares en dulces, productos horneados y galletas.

Incluso la compra de artículos básicos como pan, carne y huevos mostró una disminución. Curiosamente, solo un pequeño número de categorías de alimentos experimentó aumentos, siendo el yogur el que más creció, seguido de la fruta fresca, las barras nutritivas y los snacks de carne. Este cambio en los patrones de compra, donde los alimentos saludables ganan terreno frente a los ultraprocesados, tiene implicaciones significativas.

Si el uso de medicamentos GLP-1 continúa expandiéndose, fabricantes de alimentos, restaurantes y minoristas podrían enfrentar cambios duraderos en la demanda, especialmente para los snacks y la comida rápida. Las empresas podrían necesitar repensar tamaños de envase, fórmulas de productos y estrategias de marketing. Para los responsables políticos y expertos en salud pública, estos hallazgos suman al debate sobre cómo los tratamientos médicos pueden influir en el comportamiento alimentario, a menudo de forma más efectiva que otras intervenciones.

El fenómeno de Ozempic y Wegovy gastos de alimentos sugiere un futuro donde las decisiones de consumo están cada vez más entrelazadas con los avances farmacológicos. La industria alimentaria y los responsables de la salud pública deberán adaptarse a estas nuevas dinámicas, que prometen redefinir no solo la balanza de los consumidores, sino también la de los mercados.