La guerra en Gaza ha empujado a los niños a un abismo de desolación, perdiendo escuela, fuerza y esperanza, según un reciente estudio. Esta investigación de la Universidad de Cambridge revela que muchos se sienten como ‘muertos vivientes’, enfrentando un colapso educativo y un trauma psicológico profundo que amenaza con crear una generación perdida.
Tras más de dos años de conflicto, la infancia palestina en Gaza está tan agotada física y emocionalmente que ha perdido la capacidad de aprender o jugar. El informe advierte que algunos niños creen que serán ‘asesinados por ser gazatíes’, una percepción desgarradora que subraya la devastación humanitaria.
La situación ha empeorado drásticamente, con el acceso a la educación prácticamente colapsado, impactando no solo el aprendizaje sino también una parte esencial de su identidad. Esta crisis es un llamado urgente a la comunidad internacional para apoyar la educación en toda Palestina, como destaca un resumen de la investigación en ScienceDaily.com.
Infancia destrozada y el colapso educativo
El estudio, una continuación de una investigación similar de 2024, documenta cómo la guerra ha transformado la vida de los niños en Gaza. Describe un sistema escolar que se ha desintegrado en gran medida y cómo la violencia, la escasez de alimentos y el trauma psicológico han despojado cualquier sentido de una infancia normal.
Los investigadores relatan casos de niños que se desmayan por agotamiento y a quienes se les aconseja no jugar para ahorrar energía. Antes del reciente alto el fuego, padres y maestros a menudo tenían que sopesar la supervivencia de los niños frente a su educación, con algunas familias viviendo con poco más que un plato de lentejas al día.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) informó que, hasta el 1 de octubre de 2025, 18.069 estudiantes y 780 miembros del personal educativo habían muerto en Gaza, mientras que 26.391 estudiantes y 3.211 maestros resultaron heridos. Estas cifras, disponibles a través de UN OCHA, reflejan una pérdida inconmensurable.
Save the Children estima que, durante los combates, quince niños sufrieron lesiones que alteran la vida cada día. La Dra. Sarah Khan, especialista en protección infantil, señala que ‘la escala del daño físico y psicológico es abrumadora, con cicatrices que durarán generaciones’. Save the Children ha pedido ayuda urgente.
Pérdida de esperanza y una generación en riesgo
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es el daño a la esperanza y la confianza de los jóvenes en la comunidad global. Testigos dijeron a los investigadores que los niños están cada vez más enojados y pierden la fe en principios como la paz y los derechos humanos, cuestionando su aplicación real.
Un miembro del personal de una organización internacional afirmó: ‘Los estudiantes preguntan sobre la realidad de esos derechos. Sienten que los matan solo por ser gazatíes’. La Profesora Pauline Rose, Directora del Centro de Investigación para el Acceso Equitativo y el Aprendizaje (REAL) de la Universidad de Cambridge, enfatizó que ‘las vidas de los niños están al borde de un colapso total’.
La investigación, realizada por equipos del REAL Centre y el Centro de Estudios Libaneses, en asociación con la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), advierte que Gaza enfrenta un grave riesgo de una ‘generación perdida’ debido al costo educativo, físico y psicológico combinado de la guerra.
Los autores estiman que los cierres escolares repetidos desde 2020 han costado a los niños en Gaza el equivalente a cinco años de educación, primero debido a la COVID-19 y luego a la guerra. Aunque UNRWA y el Ministerio de Educación palestino introdujeron programas de aprendizaje a distancia, estos esfuerzos se vieron limitados por la violencia continua.
La desesperación expresada por los jóvenes gazatíes debe tomarse en serio. La comunidad internacional tiene la responsabilidad ineludible de actuar con urgencia, no solo proporcionando ayuda humanitaria, sino también invirtiendo en la reconstrucción educativa y el apoyo psicológico, para evitar que una generación entera sea condenada por las secuelas de un conflicto implacable.












