Científicos del experimento MicroBooNE, en Fermilab, han descartado la existencia del elusivo neutrino estéril, una partícula hipotética que durante décadas se pensó que podría resolver profundos enigmas en la física de partículas. Sus mediciones de alta precisión demostraron que los neutrinos se comportan exactamente como se esperaba, sin indicios de un cuarto tipo oculto, marcando un giro crucial para el campo.
Este hallazgo, reportado por la Universidad de California – Santa Barbara en un comunicado de ScienceDaily.com en enero de 2026, pone fin a una búsqueda que se extendió por más de 30 años. La comunidad científica había postulado la existencia de esta partícula para explicar ciertas anomalías observadas en el comportamiento de los neutrinos, fundamentales para nuestra comprensión del universo.
Los neutrinos son partículas elementales difíciles de detectar, pero increíblemente abundantes. A pesar de su omnipresencia, el Modelo Estándar de la física de partículas, el marco que describe las fuerzas y partículas fundamentales, no logra explicarlos completamente, lo que ha impulsado una intensa investigación.
El enigma de los neutrinos y el Modelo Estándar
El Modelo Estándar, aunque exitoso, posee lagunas significativas, como la materia oscura, la energía oscura y la gravedad. Los neutrinos representan otra de estas brechas. Inicialmente se creyó que no tenían masa, una suposición que se desmoronó a finales del siglo XX con observaciones de neutrinos cósmicos.
Experimentos revelaron que los neutrinos, que existen en tres «sabores» (electrón, muón y tau), pueden cambiar de un tipo a otro mientras viajan. Este fenómeno, conocido como oscilación, implica que deben poseer masa, algo que el Modelo Estándar no predijo. Según David Caratelli, profesor de física en UC Santa Barbara y coordinador del experimento, «la única forma en que esta oscilación puede ocurrir es si los neutrinos tienen masa».
En la década de 1990, estudios como los del Detector de Neutrinos de Centelleo Líquido (LSND) en Los Álamos y el MiniBooNE en Fermilab, detectaron transformaciones de neutrinos muón a electrón que no podían explicarse con los tres tipos conocidos. Esto llevó a la hipótesis de un neutrino estéril, que no interactuaría con la materia de la misma forma que los neutrinos conocidos.
MicroBooNE: la búsqueda definitiva
Para investigar estas anomalías con mayor precisión, se construyó el experimento MicroBooNE en Fermilab. Entre 2015 y 2021, el detector capturó interacciones de neutrinos con un nivel de detalle sin precedentes, utilizando un sistema de cámara de proyección de tiempo de argón líquido.
Los resultados, publicados en la revista Nature, fueron concluyentes. El equipo no encontró evidencia de que los neutrinos se comportaran de una manera que sugiriera la existencia de un neutrino estéril. Justin Evans, profesor de la Universidad de Manchester y co-portavoz de MicroBooNE, señaló que «la explicación más popular para estas anomalías durante los últimos 30 años ha sido un hipotético neutrino estéril».
Sin embargo, las mediciones de MicroBooNE han refutado esta idea, demostrando que los datos no se alinean con la hipótesis del neutrino estéril. Este hallazgo no solo resuelve un misterio de larga data, sino que también allana el camino para nuevas líneas de investigación en la física de partículas.
La eliminación de la hipótesis del neutrino estéril es un avance significativo que libera a los físicos para explorar nuevas posibilidades. Este resultado sienta bases cruciales para experimentos futuros de gran envergadura, como el DUNE, que buscarán respuestas a otras preguntas pendientes sobre los neutrinos y la naturaleza fundamental del universo. La ciencia avanza, cerrando capítulos para abrir nuevas fronteras del conocimiento.











