Nuevas investigaciones revelan que una cantidad impactante de plástico flotando en el aire de las ciudades supera drásticamente las estimaciones anteriores. Científicos han descubierto concentraciones masivas de microplásticos y nanoplásticos, señalando la atmósfera como un reservorio clave de esta contaminación.
Durante las últimas dos décadas, la comunidad científica ha identificado los microplásticos (MPs) y nanoplásticos (NPs) como una forma creciente de polución ambiental. Estas diminutas partículas plásticas se han detectado en todos los componentes principales del sistema terrestre: atmósfera, hidrosfera, litosfera y biosfera.
Esta distribución generalizada ha convertido a los plásticos en una preocupación creciente para los investigadores que estudian los ciclos biogeoquímicos y el cambio climático. Sin embargo, persisten muchas incógnitas sobre su cantidad exacta, origen, transformación y acumulación final, especialmente en la atmósfera.
Nuevas herramientas revelan niveles alarmantes
Para abordar los desafíos de medición, investigadores del Instituto de Medio Ambiente Terrestre de la Academia de Ciencias de China (IEECAS) desarrollaron una técnica microanalítica semiautomática. Este método, detallado en un comunicado de ScienceDaily de enero de 2026, cuantifica partículas plásticas en la atmósfera y rastrea su movimiento.
El sistema, basado en microscopía electrónica de barrido controlada por computadora, reduce el sesgo humano frente a los métodos de inspección manual tradicionales. Esto permitió a los científicos identificar partículas plásticas de manera más consistente y en un rango de tamaño mucho más amplio, incluyendo nanoplásticos de hasta 200 nm.
El aire como vía principal de contaminación plástica
Aplicando este enfoque automatizado en Guangzhou y Xi’an, los investigadores descubrieron que las concentraciones de plástico en las partículas suspendidas totales (TSP) y los flujos de polvo eran dos a seis órdenes de magnitud superiores a los niveles previamente informados. Estos hallazgos sugieren una subestimación significativa en estudios anteriores.
El movimiento de MPs y NPs también varió ampliamente entre las vías atmosféricas, impulsado en gran medida por la resuspensión del polvo de las carreteras y la deposición húmeda. Según el estudio publicado en Science Advances, la atmósfera es un reservorio de contaminación plástica mucho más importante de lo que se creía.
La presencia de una cantidad impactante de plástico flotando en el aire de la ciudad no solo representa un riesgo ambiental directo, sino que también tiene implicaciones para los procesos climáticos, la salud de los ecosistemas y el bienestar humano. El aire actúa como un transportador principal, distribuyendo estas partículas a escala global.
Estos resultados transforman nuestra comprensión del ciclo global del plástico, destacando la necesidad urgente de reevaluar las estrategias de mitigación. La detección precisa y la cuantificación de estas partículas microscópicas son pasos cruciales para abordar una forma de contaminación que hasta ahora ha permanecido en gran parte invisible.
Las implicaciones a largo plazo para la salud pública y el medio ambiente requieren una investigación continuada y una acción coordinada. La Academia de Ciencias de China y otros organismos seguirán siendo clave en este esfuerzo global para comprender y combatir la omnipresencia del plástico en nuestro aire.










