El ex CEO de Activision Blizzard, Bobby Kotick, ha lanzado una acusación contundente: la demanda que objetaba la adquisición de su empresa por Microsoft, presentada por un fondo de pensiones sueco, estaba «ligada al deseo de Embracer de impulsar sus ventas». Esta afirmación de Bobby Kotick sobre la demanda de Embracer, detallada en nuevos documentos judiciales, reaviva el debate sobre los motivos ocultos en grandes transacciones corporativas.

La demanda original, interpuesta en 2022 por Sjunde AP-Fonden (AP7), objetaba la compra de Activision Blizzard por 69 mil millones de dólares por parte de Microsoft. Alegaba que Kotick «apresuró» la venta para «evitar las consecuencias de los escándalos de conducta sexual inapropiada», una narrativa que el ex ejecutivo ha negado consistentemente.

La revelación de Kotick, hecha pública a través del medio gamesindustry.biz, transforma la perspectiva de un litigio que parecía centrarse únicamente en la gobernanza corporativa y la conducta ética. Ahora, las acusaciones apuntan a una posible manipulación del mercado y competencia desleal, añadiendo un elemento estratégico inesperado al prolongado proceso de adquisición.

Las acusaciones de Kotick y la contrademanda

Kotick describió la acción legal de AP7 como un «ataque colateral contra Activision» que «también parece estar ligado al deseo de Embracer de impulsar las ventas de sus juegos, dejando a Activision paralizada en el desarrollo de sus propios títulos que competían contra los de Embracer». Esta es una acusación grave que sugiere una colusión para debilitar a un competidor directo en el mercado de los videojuegos.

El ex ejecutivo y su equipo legal no se quedaron ahí, presentando una contrademanda contra Embracer. Alegan que AP7, incluyendo a su vicepresidenta Emma Ihre (ex ejecutiva de Embracer), interpuso la demanda por «motivos ulteriores, para obtener ventajas colaterales y para ejercer un daño colateral a Activision».

Esta maniobra legal sugiere una estrategia coordinada para influir en el panorama competitivo, más allá de la preocupación genuina por los accionistas. Representa un giro drástico en la narrativa, donde la ética corporativa se entrelaza con las dinámicas de mercado y la rivalidad entre gigantes de la industria.

Embracer, por su parte, ha negado rotundamente estas afirmaciones. En un comunicado a Game File, la compañía declaró que «no necesitaba ni necesita ninguna ayuda de un fondo de pensiones sueco para competir con Activision».

Además, enfatizaron que «no hubo coordinación ni colaboración entre Embracer y AP7 en relación con ninguna de las declaraciones del Sr. Kotick», ni «agenda o instrucciones dirigidas desde Embracer a través de Emma Ihre o directamente a AP7». Esta defensa busca desvincular a Embracer de cualquier intento de manipulación en la disputa.

El contexto de los escándalos y las acusaciones de AP7

La demanda de AP7 también abordó la significativa caída del precio de las acciones de Activision Blizzard en 2021, atribuyéndola a los escándalos de conducta sexual inapropiada. Esta disminución ocurrió después de que un regulador de California presentara una demanda por acoso y discriminación sexual contra la empresa en julio de ese año.

Posteriormente, un informe de The Wall Street Journal en noviembre detalló las alegaciones, intensificando la presión pública y financiera sobre la compañía. AP7 sugirió que Kotick «negoció apresuradamente una fusión para protegerse», aceptando vender Activision a Microsoft por 95 dólares por acción.

Esto, según el fondo sueco, ocurrió al verse el CEO «enfrentado a crecientes presiones para dejar Activision». En respuesta, Kotick reiteró sus afirmaciones de que la Communications Workers of America (CWA) presentó quejas «falsas» al darse cuenta de que estaba «perdiendo miembros a un ritmo realmente dramático».

Kotick alegó que la CWA «necesitaba una razón para que los empleados consideraran la sindicalización» y, por lo tanto, «ideó un esquema inteligente pero ilegal para crear la percepción falsa de que existían problemas sistémicos en el lugar de trabajo de estas empresas».

Su objetivo, según Kotick, era presentarse como «la solución para resolver estos problemas laborales fabricados». Esta defensa de Kotick busca desviar la atención de los escándalos internos hacia una supuesta conspiración sindical.

En septiembre de 2021, Activision Blizzard llegó a un acuerdo en una demanda presentada por la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo de EE. UU. (EEOC). La compañía no admitió culpabilidad y estableció un fondo de compensación de 18 millones de dólares para las víctimas.

Kotick justificó el acuerdo diciendo que era «costoso, distractor y consumía mucho tiempo». Afirmó que, si bien hubo «incidentes aislados de mala conducta», «no había problemas sistémicos del tipo que el demandante alega».

Las últimas afirmaciones de Bobby Kotick añaden una capa de intriga y complejidad a la ya controvertida adquisición de Activision Blizzard por Microsoft. Lo que comenzó como un debate sobre la ética corporativa y la protección de los accionistas, se ha transformado en un campo de batalla legal.

Aquí, se cruzan acusaciones de competencia desleal y manipulación. El desenlace de la contrademanda de Kotick contra Embracer podría sentar un precedente importante sobre cómo se perciben y se litigan las grandes fusiones en la industria tecnológica, redefiniendo las reglas del juego en un sector en constante evolución.