Científicos de Mass General Brigham han desvelado el misterio detrás de la síndrome de autofermentación, una rara condición donde el cuerpo produce alcohol internamente, causando intoxicación sin ingesta. La investigación, publicada el 7 de enero en Nature Microbiology, identifica bacterias intestinales específicas y rutas biológicas responsables de este fenómeno.
Esta revelación transforma la comprensión de una afección que a menudo se malinterpreta y estigmatiza, afectando seriamente la vida de quienes la padecen. La capacidad del intestino para generar etanol a partir de carbohidratos, aunque en pequeñas cantidades es normal, en pacientes con ABS alcanza niveles que provocan una embriaguez real y sus consecuencias.
Durante años, individuos con esta misteriosa intoxicación han enfrentado diagnósticos erróneos, tensiones sociales y problemas legales debido a síntomas inexplicables. La falta de conciencia y métodos de diagnóstico accesibles ha perpetuado el sufrimiento, haciendo de este descubrimiento un faro de esperanza para futuras intervenciones.
Identificando los culpables microbianos
El estudio comparó muestras de heces de 22 pacientes con ABS, 21 parejas convivientes y 22 controles sanos. Los resultados de laboratorio mostraron que las muestras de pacientes durante los brotes activos de la síndrome de autofermentación producían significativamente más etanol que las de los otros grupos, confirmando la actividad productora de alcohol.
Análisis detallados de las heces apuntaron a varias especies bacterianas como contribuyentes clave, incluyendo Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae. Además, algunos pacientes exhibieron niveles elevados de enzimas involucradas en las vías de fermentación durante los brotes, lo que sugiere una compleja interacción microbiana que impulsa la producción de alcohol endógeno.
Hacia un diagnóstico y tratamiento innovadores
El desafío del diagnóstico ha sido históricamente significativo, requiriendo pruebas de alcohol en sangre bajo supervisión estricta que no siempre están disponibles. La identificación de biomarcadores microbianos abre la puerta a pruebas basadas en heces, que serían más sencillas y fiables para detectar esta rara condición.
Un caso notable en el estudio involucró a un paciente cuyos síntomas mejoraron tras un trasplante de microbiota fecal, después de que otros tratamientos fallaran. Después de un segundo trasplante, el paciente se mantuvo asintomático por más de 16 meses, lo que subraya el potencial terapéutico de esta intervención.
La Dra. Elizabeth Hohmann, coautora principal del estudio de Mass General Brigham, destaca el potencial del trasplante fecal y la importancia de comprender las vías microbianas para mejorar la calidad de vida de los afectados, según Mass General Brigham.
Este avance representa un hito crucial en la comprensión y manejo de la síndrome de autofermentación. Al desentrañar los mecanismos biológicos y los microorganismos específicos implicados, los investigadores no solo ofrecen esperanza para diagnósticos más rápidos y precisos, sino también abren nuevas vías para tratamientos efectivos que podrían aliviar el sufrimiento de quienes viven con esta enigmática afección.









