La alarmante reducción de los bosques tropicales está generando una consecuencia inesperada y peligrosa: los mosquitos están desarrollando una preferencia por la sangre humana. Un estudio reciente, publicado a principios de 2026 en Frontiers in Ecology and Evolution y destacado por ScienceDaily, revela cómo la deforestación está alterando el comportamiento alimentario de estos insectos, con implicaciones directas para la salud pública global.
Esta modificación en la dieta de los mosquitos, que tradicionalmente se alimentaban de la diversa fauna silvestre, los acerca peligrosamente a las poblaciones humanas. La amenaza de brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, el zika y la fiebre amarilla, se intensifica en las comunidades que viven en los márgenes de las zonas deforestadas.
El fenómeno es particularmente evidente en ecosistemas como el Bosque Atlántico de Brasil, que ha sido reducido a un tercio de su tamaño original. A medida que los humanos invaden estos hábitats, la vida silvestre se desplaza y los mosquitos se ven obligados a adaptarse, volviéndose más dependientes de las personas como fuente de alimento.
El cambio de dieta de los mosquitos en el Bosque Atlántico
Investigadores del Instituto Oswaldo Cruz y la Universidad Federal de Río de Janeiro documentaron esta preocupante tendencia en el Bosque Atlántico. Mediante trampas de luz en reservas naturales, el equipo analizó las comidas de sangre de mosquitos hembra, extrayendo ADN para identificar a sus huéspedes vertebrados. Los hallazgos fueron contundentes: de 24 comidas de sangre identificadas, 18 provenían de humanos.
El Dr. Jeronimo Alencar, biólogo del Instituto Oswaldo Cruz, señaló que esta clara preferencia por los humanos es crítica. En un ambiente con gran diversidad de huéspedes potenciales, esta inclinación eleva significativamente el riesgo de transmisión de patógenos. El Dr. Sergio Machado, coautor del estudio, añadió que la disponibilidad y proximidad del huésped son factores extremadamente influyentes en el comportamiento de los mosquitos.
La investigación también observó mosquitos que se habían alimentado de múltiples huéspedes, incluyendo combinaciones de anfibios y humanos, o roedores, aves y humanos. Este comportamiento mixto sugiere una adaptabilidad notable de estos insectos, lo que complejiza aún más las estrategias de control y prevención en zonas donde la deforestación y mosquitos coexisten.
Consecuencias para la salud pública y la prevención
A medida que la deforestación avanza y los asentamientos humanos se expanden, las especies de plantas y animales desaparecen, forzando a los mosquitos a alterar sus hábitos. Con menos opciones naturales disponibles, buscan nuevas fuentes de sangre, y los humanos se convierten en la opción más prevalente y conveniente. Este cambio no es solo una molestia, sino un grave problema de salud pública.
En las regiones estudiadas, los mosquitos son vectores de virus como la fiebre amarilla, el dengue, el zika, el mayaro, el sabiá y el chikungunya. Estas infecciones pueden generar riesgos de salud graves y complicaciones a largo plazo. Comprender a fondo el comportamiento alimentario de los mosquitos es fundamental para trazar cómo circulan las enfermedades a través de los ecosistemas y las poblaciones humanas.
Los hallazgos de este estudio subrayan la necesidad de investigaciones más amplias y detalladas, así como de métodos mejorados para detectar comidas de sangre mixtas. Esta información es crucial para guiar los esfuerzos de control de mosquitos y fortalecer los sistemas de alerta temprana de brotes de enfermedades, especialmente en un contexto de creciente cambio climático y salud. La lucha contra las enfermedades transmitidas por vectores se entrelaza inextricablemente con la conservación de los ecosistemas forestales.












