El ex-director de la aclamada saga Assassin’s Creed, Alexandre Amancio, ha expuesto una visión crítica sobre la actual crisis del desarrollo AAA, proponiendo soluciones audaces para revitalizar una industria que, según él, prioriza las métricas sobre la creatividad. En una charla en DevGAMM Lisbon, Amancio argumentó que la expansión excesiva y la aversión al riesgo han llevado a una desconexión entre desarrolladores y sus juegos, como informó GamesIndustry.biz.
Amancio, quien fue director creativo de títulos como Assassin’s Creed: Revelations y Assassin’s Creed: Unity en Ubisoft, conoce de primera mano los desafíos de gestionar producciones masivas con cientos de personas. Su perspectiva proviene de una década de observación de cómo la industria occidental del videojuego se ha desviado, enfocándose en la política interna y en los «pipelines de contenido» por encima de la originalidad.
Este estancamiento creativo y los despidos masivos que hemos presenciado recientemente son, para Amancio, la consecuencia directa de una mentalidad que ha olvidado la búsqueda de la excelencia. La urgencia de abordar estos problemas es palpable, y sus propuestas ofrecen una hoja de ruta para que las grandes producciones de videojuegos recuperen su brillo innovador y eficiencia, un tema recurrente en informes recientes sobre la industria.
El dilema del problema «malvado» y la escala humana
Amancio describe la creación de un videojuego como un «problema malvado», donde la variabilidad inherente al proceso hace imposible determinar la ruta más eficiente a posteriori. Esta complejidad, exacerbada por la amplitud del término «videojuego», desde móviles hasta mundos abiertos, requiere soluciones adaptadas a cada escala. Su secreto, dice, es simplemente «hacer la pregunta» correcta.
Un error fundamental, según Amancio, es creer que se puede resolver cualquier obstáculo en el desarrollo AAA simplemente «arrojando más gente al problema». Esta estrategia no solo estanca a los equipos ya eficientes, sino que introduce un «ruido variable» significativo. La dinámica de cualquier proyecto humano cambia drásticamente al superar las cien personas, con una explosión en la proporción de gestión necesaria, como se detalla en su presentación.
Para el ex-director de Assassin’s Creed, el futuro del desarrollo de videojuegos reside en equipos más pequeños y ágiles. Esta reducción de escala permite una mayor cohesión y una toma de decisiones más directa, contrarrestando la burocracia y la ineficiencia que a menudo acompañan a los estudios gigantes. Es una vuelta a la artesanía y a la pasión que, cree, se ha perdido en el camino.
Un modelo híbrido: aprendiendo de la industria cinematográfica
Amancio sugiere que la industria del videojuego, que históricamente se ha visto como parte del sector del software, es en realidad un «híbrido extraño». Propone aprender del modelo de la industria cinematográfica, donde equipos centrales se complementan con personal externo o co-desarrollo para necesidades específicas de cada proyecto. Esto permite ensamblar el «equipo adecuado para el proyecto adecuado en el momento adecuado».
En el cine, un guion sólido sirve como base, pero en los videojuegos, la innovación implica construir y descubrir a medida que se avanza. Amancio usa la analogía de un tren: la locomotora es el equipo central, mientras que las secciones representan los distintos oficios. El problema surge cuando cada sección quiere ir a su propia velocidad, creando fricción y desgarro en la estructura.
La clave, entonces, es establecer «puntos de estrangulamiento» donde la complejidad se colapsa y «compuertas» que dirigen el flujo de trabajo de manera metódica y unidireccional. Este enfoque disciplinado, combinado con la flexibilidad de equipos temporales y colaboraciones externas, podría ser la fórmula para desatar el potencial creativo y la eficiencia en el desarrollo AAA.
Las reflexiones de Alexandre Amancio ofrecen una mirada incisiva a los desafíos del desarrollo AAA y proponen una reorientación fundamental. Al abogar por equipos más pequeños, la adopción de modelos híbridos y un renovado énfasis en la creatividad sobre las métricas, su visión busca un futuro donde la innovación y la calidad vuelvan a ser el motor de una industria vibrante y sostenible. La conversación sobre cómo arreglar el desarrollo AAA es más relevante que nunca.











