Astrónomos que operan el Telescopio Espacial Hubble han identificado recientemente un objeto cósmico sin precedentes: una galaxia fantasma de materia oscura, denominada Cloud-9. Este hallazgo, reportado por ScienceDaily a principios de 2026, confirma la existencia de galaxias fallidas, predominadas por gas y materia oscura pero carentes de estrellas.

Este descubrimiento representa el primer ejemplo confirmado de su tipo, ofreciendo una visión única de los bloques de construcción primordiales del universo. Cloud-9 es, en esencia, una galaxia que nunca logró encenderse, permaneciendo en un estado prístino desde las etapas iniciales de su formación.

Los científicos habían teorizado durante años sobre la existencia de estructuras dominadas por materia oscura que no generaron estrellas. La observación directa de Cloud-9 con la Cámara Avanzada para Sondeos del Hubble ha permitido verificar que, de hecho, no contiene ninguna, descartando la posibilidad de ser una galaxia enana tenue.

Una ventana a la materia oscura y el universo temprano

El hallazgo de Cloud-9 es un testimonio de la importancia de estudiar las «fallas» cósmicas. Alejandro Benítez-Llambay, investigador principal del programa en la Universidad de Milano-Bicocca, lo describe como «la historia de una galaxia fallida». Según él, la ausencia de estrellas es precisamente lo que valida la teoría, revelando un bloque de construcción primordial que nunca se formó por completo.

Este objeto cósmico se clasifica como una Nube H I Limitada por Reionización (RELHIC), un término que describe una nube de hidrógeno formada en el universo temprano que nunca progresó para formar estrellas. Andrew Fox de AURA/STScI para la Agencia Espacial Europea (ESA), destacó que esta nube es «una ventana al universo oscuro», permitiendo vislumbrar una estructura que mantiene las condiciones del universo temprano.

Se estima que Cloud-9 contiene aproximadamente 5 mil millones de masas solares, con el gas de hidrógeno neutro abarcando alrededor de 4900 años luz y una masa de aproximadamente 1 millón de veces la del Sol. Esta vasta extensión de hidrógeno, equilibrada por la atracción gravitacional de la materia oscura circundante, subraya que la mayor parte de la masa del objeto es, de hecho, materia oscura.

Implicaciones para la formación galáctica

El descubrimiento de esta galaxia fantasma de materia oscura refuerza la idea de que existen numerosos objetos pequeños y oscuros dominados por materia oscura, a menudo descritos como «galaxias fallidas». Estos relicarios cósmicos son cruciales porque preservan las condiciones del universo temprano, ofreciendo una oportunidad única para estudiar su evolución sin la interferencia de la formación estelar.

Rachael Beaton del Space Telescope Science Institute (STScI), miembro del equipo de investigación, sugiere que «entre nuestros vecinos galácticos, podría haber algunas casas abandonadas por ahí». Estudiar estos objetos proporciona nuevas perspectivas sobre partes del universo que son difíciles de observar, ya que la mayoría de los telescopios se centran en estrellas y galaxias brillantes. Cloud-9 es un recordatorio de la diversidad y complejidad de la formación cósmica.

El hallazgo de Cloud-9 no solo valida décadas de teorías sobre la materia oscura y la formación de galaxias, sino que también abre nuevas vías para la investigación. Al estudiar estos objetos sin estrellas, los astrónomos esperan desentrañar más misterios sobre la composición y evolución del cosmos, proporcionando una comprensión más profunda de los cimientos invisibles que sostienen el universo que conocemos.