Una nueva investigación ha revelado que los canguros gigantes antiguos, marsupiales que habitaron Australia durante la Edad de Hielo y llegaban a pesar hasta 250 kilogramos, poseían la capacidad biomecánica para saltar. Este hallazgo, publicado en enero de 2026 en la revista Scientific Reports, desafía la noción previa de que su enorme tamaño les impedía realizar esta forma de locomoción, sugiriendo saltos cortos como estrategia de escape.

Durante años, la ciencia había postulado que los marsupiales prehistóricos de gran tamaño, especialmente aquellos que superaban los 160 kilogramos, eran demasiado pesados para que sus tobillos soportaran el estrés del salto. Se creía que su desplazamiento era principalmente terrestre, con movimientos lentos y pesados. Este modelo de locomoción tenía implicaciones significativas para entender su interacción con el entorno y su supervivencia.

Sin embargo, un equipo de investigadores liderado por Megan Jones, examinó las extremidades traseras de 94 especímenes modernos y 40 fósiles, abarcando 63 especies de canguros y ualabíes. La muestra incluyó miembros del grupo extinto de canguros gigantes Protemnodon.

Estos marsupiales vivieron en el Pleistoceno, entre 2.6 millones y 11,700 años atrás. El descubrimiento, detallado en Scientific Reports, fue ampliamente cubierto por medios como ScienceDaily, resaltando la importancia del hallazgo.

La biomecánica del salto en marsupiales extintos

Para determinar la viabilidad del salto en estos animales masivos, Jones y sus colegas analizaron el cuarto metatarsiano. Este hueso alargado del pie es crucial para el salto en los canguros actuales. Evaluaron su longitud y diámetro para estimar la capacidad de resistencia a las fuerzas generadas durante el movimiento.

Los resultados fueron contundentes: los metatarsianos de todas las especies de canguros gigantes estudiadas eran lo suficientemente fuertes para soportar las tensiones físicas asociadas con el salto. Adicionalmente, compararon los huesos del talón de estos gigantes con los de las especies vivas.

Estimaron el tamaño necesario del tendón de Aquiles para absorber las fuerzas generadas por animales tan pesados durante el salto. Los huesos del talón también demostraron ser lo suficientemente grandes para acomodar el ancho de tendón requerido para este tipo de movimiento, según el estudio publicado en Scientific Reports.

Saltos cortos para la supervivencia en el Pleistoceno

Aunque mecánicamente capaces de saltar, los investigadores subrayan que es improbable que el salto fuera su principal método de desplazamiento. Dada su gran masa corporal, el salto repetido a larga distancia habría sido energéticamente ineficiente. Más bien, sugieren que estos poderosos saltos se utilizaban en ráfagas cortas y rápidas.

Este tipo de movimiento se observa hoy en día en muchos animales más pequeños, como roedores y marsupiales de menor tamaño. Para los canguros gigantes, esta habilidad podría haber sido vital para evadir a depredadores formidable como los leones marsupiales extintos, conocidos como Thylacoleo, que compartían su hábitat en el Pleistoceno australiano.

La revelación de que los canguros gigantes podían saltar reescribe una parte importante de su historia natural, ofreciendo una visión más dinámica de la fauna de la Edad de Hielo. Comprender mejor la locomoción de estos marsupiales extintos no solo enriquece nuestro conocimiento paleontológico, sino que también nos invita a reconsiderar las capacidades adaptativas de las especies de megafauna frente a los desafíos ambientales de su tiempo.