La diabetes tipo 2, una condición crónica que afecta a millones, ejerce un daño insidioso en el sistema cardiovascular que se agrava con el tiempo. Un reciente estudio del Karolinska Institutet, publicado el 22 de enero de 2026, revela que el daño vascular en la diabetes tipo 2 no es inmediato, sino que se desarrolla a medida que la enfermedad progresa, alterando la función de los glóbulos rojos y elevando significativamente el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Durante años, se ha sabido que los pacientes con diabetes tipo 2 enfrentan un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares. Sin embargo, la investigación, detallada en un artículo de ScienceDaily, profundiza en los mecanismos exactos detrás de este aumento gradual, señalando un cambio crucial en la composición y función de las células sanguíneas que ocurre tras un periodo prolongado con la enfermedad.
Este hallazgo es vital porque subraya la importancia de un manejo temprano y constante de la diabetes. No solo la presencia de la enfermedad, sino su duración, se convierte en un factor determinante en la aparición de estas complicaciones silenciosas que pueden tener consecuencias devastadoras para la salud a largo plazo de los pacientes.
El rol de los glóbulos rojos y el microRNA-210
La investigación del Karolinska Institutet demostró que los glóbulos rojos extraídos de pacientes y modelos animales con diabetes de larga duración alteraban la función normal de los vasos sanguíneos. En contraste, los glóbulos de pacientes recién diagnosticados no mostraban este efecto perjudicial.
Sin embargo, en un seguimiento de siete años, esos mismos pacientes desarrollaron glóbulos rojos con propiedades dañinas similares. Esto confirma que el tiempo es un factor crítico en el daño vascular por diabetes tipo 2, tal como explica el estudio publicado en la revista Diabetes. Cuando los científicos restauraron los niveles de microRNA-210 en los glóbulos rojos, la función de los vasos sanguíneos mejoró.
Zhichao Zhou, profesor asociado del Departamento de Medicina de Solna, Karolinska Institutet y autor principal del estudio, enfatiza: «Lo que realmente destaca en nuestro estudio es que no solo importa la presencia de diabetes tipo 2, sino cuánto tiempo se ha tenido la enfermedad. Solo después de varios años los glóbulos rojos desarrollan un efecto perjudicial en los vasos sanguíneos».
Un biomarcador clave para la detección temprana del riesgo
Estos hallazgos sugieren que el microRNA-210 en los glóbulos rojos podría usarse como un biomarcador para identificar el riesgo de complicaciones cardiovasculares en una etapa más temprana. Esta es una noticia prometedora, ya que permitiría a los médicos intervenir antes de que el daño vascular irreversible se establezca, mejorando así los resultados para los pacientes.
La Dra. Eftychia Kontidou, estudiante de doctorado y primera autora del estudio, señala la importancia de esta dirección: «Si podemos identificar a qué pacientes corren mayor riesgo antes de que el daño vascular ya haya ocurrido, también podremos prevenir mejor las complicaciones». La investigación futura se centrará en aplicar este enfoque en estudios de población más amplios.
La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) destaca que las personas con diabetes tienen el doble de probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas o un accidente cerebrovascular, y a una edad más temprana. Comprender los mecanismos detrás de este riesgo creciente es crucial para desarrollar estrategias de prevención más efectivas.
La comprensión de cómo el tiempo con diabetes tipo 2 transforma los glóbulos rojos y afecta los vasos sanguíneos abre nuevas vías para la prevención y el tratamiento. La identificación de biomarcadores como el microRNA-210 promete herramientas más precisas para una medicina personalizada.
Permitirá intervenciones tempranas que podrían mitigar el impacto devastador de las complicaciones cardiovasculares. Este enfoque se desplaza hacia la monitorización a largo plazo y la detección proactiva para salvaguardar la salud del corazón en pacientes diabéticos, mejorando su calidad de vida y reduciendo la carga de la enfermedad.








