El glaciar 79°N de Groenlandia experimenta un agrietamiento dramático en tiempo real, con lagos de agua de deshielo drenando abruptamente. Este fenómeno se acelera, creando patrones de fractura inusuales y levantando el hielo, lo que genera preocupación por su estabilidad futura. Científicos observan que estos eventos, que comenzaron a mediados de los años 90, se han intensificado significativamente en la última década.

Un estudio reciente, reportado por ScienceDaily en enero de 2026, revela que un lago de deshielo formado en 1995 en la superficie del glaciar ha estado drenando a través de grietas y pozos de hielo verticales. Estos eventos de drenaje han causado la inundación de la base del glaciar en cuestión de horas, incluso empujando el hielo hacia arriba desde abajo, como una ampolla gigante. La frecuencia de estos sucesos ha alarmado a la comunidad científica.

Antes de 1995, no existían lagos de deshielo en esta parte del glaciar 79°N, según la glacióloga Prof. Angelika Humbert del Instituto Alfred Wegener (AWI). Desde su formación, el lago ha experimentado siete eventos de drenaje importantes, con cuatro ocurriendo solo en los últimos cinco años. Esta aceleración sugiere una respuesta crítica del glaciar a las temperaturas atmosféricas elevadas, un claro indicador de los efectos del cambio climático en la región ártica.

Fracturas triangulares y moulins: la nueva dinámica del hielo

Durante estos drenajes repentinos, la superficie del glaciar comenzó a fracturarse de maneras inesperadas. «A partir de 2019, se formaron extensos campos de fractura triangulares con grietas en el hielo, con una forma diferente a todos los drenajes de lagos que había visto hasta ahora», afirmó la Prof. Humbert. Algunas de estas fracturas se han convertido en grandes pozos verticales, conocidos como moulins, con aberturas que pueden abarcar varias decenas de metros.

Estos moulins permiten que volúmenes enormes de agua de deshielo lleguen a la base de la capa de hielo en pocas horas. Incluso después de que el drenaje principal del lago termina, el agua sigue fluyendo a través de estos canales. Los investigadores han medido por primera vez cómo se forman y cambian estos canales en el hielo a lo largo de los años, proporcionando datos cruciales sobre la dinámica interna del glaciar y su respuesta al calentamiento global.

El enigma de la elasticidad y el futuro del glaciar

El comportamiento del hielo glaciar es complejo; fluye lentamente como un fluido viscoso, pero también se comporta elásticamente. Esta elasticidad permite la formación de grietas y canales. La Prof. Humbert sugiere que la reactivación repetida de los moulins triangulares desde 2019 podría ser la causa de la mayor frecuencia de los drenajes. A pesar de que los canales pueden cerrarse gradualmente debido al flujo lento del hielo, las fracturas superficiales permanecen visibles por años, como se ha observado en estudios publicados en Nature sobre la deformación del hielo.

Imágenes aéreas y datos de radar revelaron sombras que trazan muchas de las grietas superficiales, e incluso desplazamientos de altura en las superficies de fractura. Lo más impactante fue la observación de una «ampolla» debajo de la superficie, donde enormes volúmenes de agua habían formado un lago subglacial, empujando el glaciar hacia arriba. Este sistema conectado de grietas y canales ofrece múltiples rutas de escape para el agua de deshielo, acelerando su pérdida.

Los hallazgos plantean una pregunta fundamental: ¿podrá el glaciar 79°N volver a su ritmo estacional anterior? La combinación de datos de teledetección satelital, mediciones aerotransportadas y modelado viscoelástico es vital para comprender la persistencia de estos canales y el destino de este gigante de hielo. La aceleración de su agrietamiento subraya la urgencia de abordar el cambio climático global y proteger ecosistemas polares vulnerables.