Un equipo internacional de investigadores ha desvelado una sorprendente razón por la cual algunas heridas crónicas persisten, incluso bajo tratamiento con antibióticos. Han descubierto que una bacteria común, lejos de solo resistir fármacos, libera activamente moléculas dañinas que abruman las células cutáneas, impidiendo su capacidad de reparar el tejido.

Este hallazgo, liderado por la Nanyang Technological University (NTU) de Singapur, abre una nueva vía para entender y tratar afecciones que afectan a millones de personas anualmente. La investigación sugiere que neutralizar estas moléculas perjudiciales con antioxidantes podría permitir que las células cutáneas se recuperen y reinicien el proceso de curación.

Las heridas crónicas representan un problema de salud global creciente. Cada año, aproximadamente 18.6 millones de personas desarrollan úlceras de pie diabético en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Estas lesiones duraderas son una de las principales causas de amputaciones de extremidades inferiores, atrapando a los pacientes en un ciclo de complicaciones repetidas.

Cómo una bacteria común bloquea la cicatrización

El estudio, publicado en Science Advances, revela cómo la bacteria Enterococcus faecalis (E. faecalis) interfiere activamente con la capacidad del cuerpo para curar heridas. Este patógeno oportunista se encuentra frecuentemente en infecciones crónicas, como las úlceras de pie diabético, que son notoriamente difíciles de tratar.

La investigación, co-dirigida por el Profesor Asociado Guillaume Thibault de la NTU y la Profesora Kimberly Kline de la Universidad de Ginebra, identificó que E. faecalis utiliza un proceso metabólico llamado transporte de electrones extracelular (EET). Este proceso produce continuamente peróxido de hidrógeno, una especie reactiva de oxígeno (ROS) altamente dañina para el tejido vivo.

Cuando E. faecalis está presente en una herida, el peróxido de hidrógeno que produce causa un estrés oxidativo significativo en las células cutáneas cercanas. Este estrés activa una respuesta protectora en los queratinocitos —las células de la piel responsables de reparar las heridas— conocida como la «respuesta a proteínas no plegadas», según ScienceDaily.com.

Aunque esta respuesta normalmente ayuda a las células a sobrevivir al daño, en este contexto las paraliza eficazmente. Impide que se muevan hacia el área de la herida para sellar el tejido dañado, un proceso crucial llamado migración. Confirmando esto, una cepa de E. faecalis genéticamente modificada sin la vía EET produjo menos peróxido de hidrógeno y no pudo bloquear la cicatrización.

Un enfoque de tratamiento más allá de los antibióticos

Los investigadores investigaron si neutralizar el peróxido de hidrógeno podría revertir el daño. Al tratar las células cutáneas estresadas con catalasa, una enzima antioxidante natural que descompone el peróxido de hidrógeno, los niveles de estrés celular disminuyeron drásticamente. Como resultado, las células recuperaron su capacidad de migrar y sanar la herida.

Este enfoque ofrece una alternativa prometedora más allá de los antibióticos, especialmente relevante ante el aumento de la resistencia bacteriana. La resistencia a los antibióticos añade otra capa de dificultad al control de las infecciones, haciendo que las heridas crónicas sean aún más desafiantes. La Oficina de Resistencia a los Antibióticos de los CDC enfatiza la urgencia de nuevas estrategias.

El descubrimiento de que los antioxidantes pueden «despertar» las células de la piel paralizadas por el estrés oxidativo bacterial podría transformar el tratamiento de las úlceras de pie diabético y otras heridas crónicas. Se abre la puerta a nuevas terapias que se centran en el entorno de la herida y la fisiología celular, en lugar de solo eliminar patógenos.

Aunque se necesitan más investigaciones y ensayos clínicos, este hallazgo representa un avance significativo. Podría conducir al desarrollo de tratamientos tópicos o sistémicos que complementen o incluso reemplacen los antibióticos en casos de heridas crónicas resistentes, mejorando la calidad de vida de millones de personas.