Científicos han descubierto un prometedor protector solar natural en bacterias extremófilas de aguas termales, revelando un compuesto único que bloquea eficazmente la radiación UV. Este hallazgo, publicado a finales de 2025, podría revolucionar la industria cosmética con alternativas más seguras y ecológicas para la protección de la piel. La investigación se centró en cianobacterias termofílicas de Tailandia, conocidas por su capacidad de sobrevivir en entornos hostiles.
La creciente preocupación por los efectos nocivos de la radiación ultravioleta y el aumento de las tasas de cáncer de piel ha impulsado la búsqueda de soluciones innovadoras. Mientras los protectores solares convencionales ofrecen protección, a menudo se asocian con reacciones alérgicas y posibles impactos ambientales. Esta nueva línea de investigación propone una solución biológica, aprovechando la capacidad natural de ciertos microorganismos.
El interés en compuestos biocompatibles y sostenibles ha llevado a explorar fuentes inusuales. Las cianobacterias, organismos fotosintéticos de ambientes extremos, producen químicos para su supervivencia, incluyendo aminoácidos tipo micosporina (MAAs). Estos MAAs absorben radiación UV y actúan como antioxidantes, considerados seguros para uso humano. Son candidatos ideales para la biotecnología sostenible.
Un compuesto único de las aguas termales
El estudio, liderado por el profesor Hakuto Kageyama de la Universidad de Meijo y la profesora Rungaroon Waditee-Sirisattha de la Universidad de Chulalongkorn, identificó un MAA novedoso en cianobacterias termofílicas. Esta investigación, publicada en Science of The Total Environment en diciembre de 2025, destaca cómo estos organismos se adaptan a entornos extremos. Según un informe de ScienceDaily.com, el compuesto se produce bajo estrés UV y salino, no por calor.
El equipo aisló ocho cepas de cianobacterias tolerantes al calor de una fuente termal en Tailandia. Una cepa, Gloeocapsa species BRSZ, produjo un compuesto absorbente de UV previamente desconocido al ser expuesta a luz UV-A y UV-B. Identificado como β-glucosa-hidroxi micosporina-sarcosina (GlcHMS326), este MAA se distingue por tres modificaciones químicas: glicosilación, hidroxilación y metilación, no reportadas antes en MAAs de cianobacterias. El análisis genético reveló un conjunto único de genes asociados a estos cambios.
La producción de GlcHMS326 aumenta significativamente bajo exposición a UV-A, UV-B y altas condiciones de salinidad. La metilación, en particular, mejora la estabilidad, la absorción de UV y la actividad antioxidante de los compuestos MAA. La glicosilación se cree que refuerza aún más la estabilidad y la fotoprotección. Estas características estructurales inusuales confieren al GlcHMS326 un rendimiento mejorado, lo que lo convierte en un candidato prometedor para futuras aplicaciones.
Hacia una nueva generación de protección UV ecológica
El descubrimiento de GlcHMS326 abre puertas significativas para la biotecnología industrial, especialmente en la producción de ingredientes naturales para el cuidado de la piel. A diferencia de los filtros solares químicos tradicionales, que pueden causar irritaciones o tener efectos adversos en ecosistemas marinos, los MAAs son biocompatibles y no tóxicos. Esto los posiciona como una alternativa crucial para un futuro más sostenible.
La posibilidad de producir este tipo de compuestos protectores de forma biotecnológica podría reducir la dependencia de ingredientes sintéticos. La investigación en cianobacterias extremófilas no solo desvela moléculas con propiedades únicas, sino que también ofrece un modelo para entender cómo la vida se adapta a condiciones extremas. Este conocimiento es vital para desarrollar productos que sean eficaces y respetuosos con el medio ambiente, una demanda creciente en el mercado global.
Expertos del sector, como el Dr. Alejandro Flores, especialista en dermatología y fotoprotección, señalan que «la búsqueda de soluciones naturales y sostenibles es una prioridad. Un protector solar natural derivado de organismos adaptados a la radiación intensa podría ser un gran avance, minimizando riesgos para la salud humana y el planeta». Este enfoque se alinea con las tendencias de consumo hacia productos más limpios y seguros, respaldados por la ciencia.
El hallazgo de este innovador protector solar natural en bacterias de aguas termales representa un paso crucial hacia soluciones de fotoprotección más seguras y sostenibles. La capacidad de GlcHMS326 para bloquear los rayos UV y neutralizar radicales libres, combinada con su vía biosintética única, sugiere un enorme potencial. El futuro de la protección solar podría estar oculto en los rincones más extremos de nuestro planeta, ofreciendo una esperanza para la salud de la piel y el equilibrio ambiental.








