Científicos de USF Health han descubierto una forma innovadora en que los receptores opioides actúan, lo que podría allanar el camino para el desarrollo de analgésicos más seguros. Este hallazgo, publicado en enero de 2026, sugiere que ciertos compuestos experimentales pueden potenciar el alivio del dolor sin intensificar los peligrosos efectos secundarios como la depresión respiratoria, un avance crucial en la búsqueda de opioides seguros.
La investigación, detallada en estudios recientes en las prestigiosas revistas Nature y Nature Communications, representa un cambio de paradigma en nuestra comprensión de cómo funcionan los opioides. Actualmente, medicamentos como la morfina, si bien son efectivos para el dolor severo, conllevan riesgos significativos, incluyendo la adicción y, fatalmente, la supresión de la respiración que conduce a sobredosis.
Este nuevo enfoque no solo busca mitigar estos peligros inherentes, sino que también ofrece un marco para diseñar tratamientos que sean más duraderos y eficaces. El equipo detrás de este avance, liderado por la Dra. Laura M. Bohn, del USF Health Morsani College of Medicine, se enfoca en desentrañar los mecanismos complejos de estos fármacos para ofrecer alternativas más seguras a pacientes con dolor crónico.
Desvelando el funcionamiento de los receptores opioides
El núcleo de este descubrimiento radica en una comprensión más profunda de cómo los compuestos opioides interactúan con los receptores mu-opioides, proteínas localizadas en las células nerviosas que modulan las señales de dolor. La activación de estos receptores es lo que proporciona alivio, pero también es la causa de los efectos adversos. Según ScienceDaily.com, la investigación de USF Health ha revelado comportamientos previamente desconocidos de estos receptores cuando se unen diferentes fármacos.
El Dr. Edward Stahl, coautor del estudio y profesor asistente en la misma institución, enfatiza que «conocer más sobre cómo funcionan los receptores es el primer paso para entender cómo medicarlos de forma más segura». Financiado por los National Institutes of Health, este trabajo no solo mejora el conocimiento científico fundamental, sino que también establece las bases para futuras estrategias terapéuticas en diversas afecciones neurológicas.
La clave: una reacción molecular inversa para opioides seguros
Un hallazgo sorprendente fue la capacidad de la señalización celular, que se inicia cuando los opioides se unen a un receptor, para moverse en dirección inversa. La Dra. Bohn explica que «hemos descubierto que el primer paso de la reacción en cadena es reversible, y que algunos fármacos pueden favorecer una reacción inversa sobre la reacción directa». Han identificado dos nuevas sustancias químicas que, en dosis no efectivas por sí solas, pueden potenciar el alivio del dolor inducido por morfina y fentanilo sin exacerbar la supresión respiratoria.
Aunque estas moléculas aún no son candidatas a fármacos debido a que en dosis más altas pueden suprimir la respiración y no han sido probadas para toxicidad, ofrecen un «marco para la construcción de nuevos medicamentos», según la Dra. Bohn. Este principio se basa en trabajos previos de su laboratorio, que identificó el compuesto SR-17018, un prototipo que también evita la supresión respiratoria y la tolerancia al activar el receptor opioide de una manera diferente.
La búsqueda de opioides seguros y eficaces es una prioridad global ante la crisis de salud pública por sobredosis y adicción. Este avance de USF Health, al desvincular el alivio del dolor de los efectos secundarios más letales, representa una luz de esperanza. Aunque la creación de un nuevo medicamento llevará tiempo, la comprensión de estos mecanismos moleculares inversos abre una senda prometedora para el diseño de fármacos que ofrezcan un alivio potente y, crucialmente, con un perfil de seguridad significativamente mejorado para millones de personas que sufren de dolor crónico.












