Un hongo mortal responsable de la desaparición de cientos de especies de anfibios en todo el mundo, conocido como hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis o Bd), inició su viaje global en Brasil. Evidencias genéticas y datos comerciales recientes sugieren que este patógeno se propagó internacionalmente, en gran parte, a través del comercio de carne de rana.
Este descubrimiento, que desafía teorías previas, subraya la urgente necesidad de reevaluar cómo el comercio de vida silvestre puede diseminar amenazas biológicas ocultas. La rana toro (Aquarana catesbeiana), criada para consumo, emergió como un vector clave en esta silenciosa pandemia anfibia.
El hongo quítrido es reconocido como un factor principal en el declive global de los anfibios. Los científicos han identificado múltiples variantes genéticas de este hongo patógeno en diversas regiones. En conjunto, estas cepas han contribuido al colapso poblacional de al menos 500 especies de ranas y sapos.
Una cepa mortal con origen controvertido
Una cepa particular, conocida como Bd-Brazil, fue nombrada en 2012 tras ser identificada en el país sudamericano. Su origen se volvió controversial cuando un estudio de 2018 sugirió que la cepa había emergido en la península coreana, lo que llevó a su renombre como Bd-Asia-2/Bd-Brazil.
Sin embargo, nuevos hallazgos publicados en la revista ScienceDaily y respaldados por la FAPESP, desafían esa conclusión. Un estudio liderado por científicos de la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP) en São Paulo, Brasil, proporciona evidencia contundente de que la cepa se originó en Brasil.
La investigación combinó literatura científica existente, especímenes de museo de todo el mundo, análisis genéticos de granjas de ranas toro brasileñas y estudios de ranas toro comercializadas internacionalmente. Estos datos apuntan a Brasil como la fuente de la cepa, la cual ha sido detectada en Estados Unidos, Japón y la península coreana.
Luisa P. Ribeiro, primera autora del estudio y doctoranda en el Instituto de Biología (IB) de la UNICAMP, destaca: "Este genotipo es altamente prevalente en diferentes especies nativas brasileñas, con registros muy antiguos. En otros lugares, los registros son mucho más recientes y ocurren solo en ranas toro y otras especies exóticas".
El comercio global y la rana toro como vectores
La propagación internacional de Bd se ha vinculado al comercio comercial de ranas toro, una especie nativa de América del Norte ampliamente cultivada para consumo. Las ranas toro fueron introducidas por primera vez en Brasil en 1935, con otra introducción en la década de 1970.
Estos movimientos crearon nuevas vías para que el hongo viajara a través de las fronteras. Investigaciones anteriores, como la publicada en Molecular Ecology en 2014, ya indicaban la presencia de Bd-Brazil en Brasil en 1916, dos décadas antes de la introducción masiva de ranas toro.
El equipo de investigación, coordinado por Luís Felipe Toledo, profesor del IB-UNICAMP, examinó 2.280 especímenes de anfibios de museos zoológicos de todo el mundo, recolectados entre 1815 y 2014. De ellos, 40 dieron positivo para Bd, confirmando la antigüedad y distribución del patógeno.
La evidencia sugiere que el comercio de carne de rana no solo movilizó el hongo, sino que también permitió que cepas virulentas se adaptaran y se propagaran a nuevas poblaciones de anfibios, exacerbando la crisis global de biodiversidad.
Los hallazgos de esta investigación refuerzan la importancia de implementar controles sanitarios más estrictos en el comercio de vida silvestre. La conexión entre el comercio de carne de rana y la diseminación del hongo Bd-Brazil pone de manifiesto cómo las actividades humanas pueden tener consecuencias ecológicas de gran alcance, amenazando la estabilidad de ecosistemas enteros y la supervivencia de especies vulnerables.







