El ecosistema cripto de Irán está próximo a alcanzar los 8 mil millones de dólares, según un reciente análisis de Chainalysis, una cifra que subraya la compleja relación del país con los activos digitales. Este crecimiento se da en un contexto de creciente influencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en el sector y un notable aumento en los retiros de Bitcoin durante períodos de protestas civiles.

La adopción de criptomonedas en Irán no es un fenómeno nuevo, pero su escala actual y las dinámicas internas presentan un panorama de doble filo. Por un lado, sirven como una herramienta vital para sortear las severas sanciones internacionales que pesan sobre la economía iraní. Por otro, ofrecen a los ciudadanos una vía para preservar su capital y realizar transacciones en un entorno de inestabilidad económica y política, tal como se observó en las recientes manifestaciones.

El informe de Chainalysis, una firma líder en análisis de blockchain, destaca cómo esta infraestructura financiera alternativa ha madurado. La capacidad de las criptomonedas para operar fuera de los sistemas bancarios tradicionales las convierte en un recurso estratégico tanto para el estado iraní como para su población, cada uno con motivaciones y usos distintos pero interconectados.

La creciente influencia del IRGC en las criptomonedas iraníes

La huella del IRGC en el ecosistema cripto Irán es un aspecto crucial de su desarrollo. Esta entidad, una fuerza militar y de seguridad paramilitar en Irán, ha sido señalada por utilizar las criptomonedas para evadir sanciones económicas y financiar sus operaciones. La minería de Bitcoin a gran escala, a menudo con subsidios energéticos estatales, se ha convertido en una fuente de ingresos significativa.

Expertos en seguridad financiera global han monitoreado esta actividad. Según un análisis de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), la integración de las criptomonedas en las estrategias del IRGC representa un desafío considerable para los esfuerzos de contención internacional. El uso de exchanges extranjeros y redes complejas dificulta el seguimiento y la interrupción de estos flujos de fondos, permitiendo al régimen sortear restricciones.

Esta participación estatal en el sector cripto no solo busca evadir sanciones, sino también fortalecer la infraestructura tecnológica del país y, potencialmente, desarrollar una moneda digital de banco central. La diversificación de las fuentes de ingresos y la capacidad de realizar transacciones internacionales discretamente son objetivos clave para un gobierno bajo presión constante.

Bitcoin y las protestas: un refugio en tiempos de inestabilidad

El informe de Chainalysis también arroja luz sobre un patrón preocupante para el régimen: el aumento de los retiros de Bitcoin durante los períodos de protestas masivas. Este fenómeno sugiere que los ciudadanos iraníes recurren a las criptomonedas como un refugio seguro para sus activos cuando la confianza en el sistema bancario tradicional y la estabilidad económica disminuyen.

Durante las protestas de 2022-2023, desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini y la represión posterior, se observó un pico en las transacciones que implicaban la conversión de activos digitales a fiat o su transferencia fuera del país. Para muchos, Bitcoin representa una forma de proteger sus ahorros de la devaluación de la moneda local y de la posible congelación de activos por parte del estado.

Esta dualidad del ecosistema cripto Irán, donde el estado busca explotar las criptomonedas para sus propios fines mientras los ciudadanos las usan para evadir el control estatal, crea un campo de batalla digital. La volatilidad inherente de Bitcoin y la dificultad de su uso masivo aún plantean barreras, pero su papel como herramienta de resistencia financiera es innegable para una parte de la población.

A medida que el ecosistema cripto de Irán continúa expandiéndose, su evolución estará intrínsecamente ligada a la geopolítica y las dinámicas internas del país. La tensión entre el control estatal y la libertad financiera individual probablemente definirá su trayectoria futura. La vigilancia de organismos como Chainalysis será crucial para comprender cómo Irán navega por este complejo panorama digital en los próximos años.