El exalcalde de Nueva York, Eric Adams, vio su incursión en el mundo de las criptomonedas desmoronarse rápidamente con el lanzamiento de su nuevo activo digital, el NYC Token. Tras alcanzar una valoración de casi 600 millones de dólares en minutos, el token sufrió una caída libre del 75% en cuestión de horas, planteando serias dudas sobre su viabilidad y la competencia detrás del proyecto.
Adams, recién llegado de viajes internacionales, había presentado el NYC Token en Times Square con la promesa de «cambiar el juego» y combatir el antisemitismo y el «anti-americanismo», aunque sin detallar cómo el activo digital lograría tales ambiciones. La euforia inicial de los inversores se evaporó cuando la firma de criptoanálisis Bubblemaps detectó un retiro significativo de monedas por parte de una cuenta vinculada a la creación del token.
Este incidente ha reavivado el debate sobre la volatilidad de los criptoactivos y la ética de los lanzamientos impulsados por figuras públicas. La rápida devaluación del NYC Token no solo golpeó la confianza de los inversores minoristas, sino que también puso a Adams nuevamente en una posición defensiva, reminiscentes de su mandato como alcalde.
El colapso del NYC Token y las sospechas de un «rug pull»
El lanzamiento del NYC Token se convirtió rápidamente en un caso de estudio sobre la volatilidad extrema y los riesgos del mercado cripto. Minutos después de su presentación, el valor del token se disparó, alcanzando una capitalización de mercado cercana a los 600 millones de dólares. Sin embargo, la euforia fue efímera; en cuestión de horas, el activo perdió casi el 75% de su valor, dejando a muchos inversores con pérdidas considerables.
La firma de criptoanálisis Bubblemaps informó que una cuenta vinculada directamente a la creación del token retiró 2.5 millones de dólares en monedas, un movimiento que encendió las alarmas. Aunque parte de ese monto fue posteriormente devuelto, el daño a la confianza era irreversible.
Este patrón es tristemente familiar en el ecosistema de las criptomonedas y es conocido como un «rug pull», donde los promotores de un proyecto venden sus participaciones masivamente, desplomando el precio y defraudando a los inversores minoristas, un fenómeno estudiado en profundidad en investigaciones académicas sobre fraudes en el espacio cripto.
La velocidad del colapso y el comportamiento de la cuenta emisora llevaron a muchos expertos a catalogar el incidente como una posible manipulación, según análisis de datos de Bubblemaps. Este tipo de esquemas son particularmente prevalentes en proyectos de criptomonedas impulsados por celebridades o figuras públicas, donde la fama puede sustituir la sustancia técnica o la transparencia del proyecto.
Eric Adams bajo el escrutinio público
El fallido lanzamiento del NYC Token ha colocado a Eric Adams nuevamente en el ojo de la tormenta, enfrentando un escrutinio similar al que caracterizó gran parte de su mandato como alcalde. La narrativa oficial, según la fuente original www.fastcompany.com, lo muestra negando cualquier irregularidad y arremetiendo contra la prensa.
Mientras tanto, se cuestiona la competencia de su círculo íntimo, lo que profundiza las dudas sobre la planificación y ejecución de este ambicioso proyecto cripto.
La situación plantea dos escenarios principales: o Adams y su equipo fueron víctimas de inversores más experimentados que aprovecharon un lanzamiento desorganizado, o el incidente fue un «rug pull» intencional. En cualquier caso, el resultado es una pérdida de confianza y un golpe a la credibilidad de Adams en un momento en que buscaba reinventarse como ciudadano privado con iniciativas innovadoras.
Este episodio resalta la necesidad de una mayor diligencia por parte de las figuras públicas al respaldar proyectos de criptomonedas y la importancia de la transparencia. La promesa de utilizar un activo digital para causas nobles como combatir el antisemitismo, sin una estructura clara o mecanismos de ejecución, se desvanece ante la realidad de una debacle financiera, un riesgo advertido por organismos reguladores como la SEC.
El episodio del NYC Token sirve como una advertencia contundente sobre los peligros de la especulación en el mercado de criptoactivos, especialmente aquellos vinculados a figuras públicas sin un plan de negocios robusto y transparente. Este incidente no solo empaña la reputación de Eric Adams, sino que también subraya la volatilidad inherente y los riesgos de fraude en un espacio que aún lucha por una regulación efectiva.
El futuro de los tokens respaldados por celebridades dependerá de una mayor responsabilidad y de marcos más sólidos que protejan a los inversores de las promesas vacías y los colapsos repentinos.



