Científicos del SETI Institute monitorizaron un púlsar durante meses, revelando que el espacio interestelar se desplaza. Este hallazgo es clave para la astronomía de precisión y la búsqueda de señales extraterrestres, ajustando nuestra comprensión del cosmos.
El equipo, liderado por el SETI Institute, siguió de cerca el púlsar PSR J0332+5434 (también conocido como B0329+54) con el Allen Telescope Array (ATA). Su objetivo era desentrañar cómo la señal de radio de este púlsar parece «titilear» al atravesar nubes de gas en su camino hacia la Tierra. Este fenómeno, similar al parpadeo de las estrellas en nuestra atmósfera, es crucial.
Durante diez meses, los investigadores recopilaron datos en un amplio espectro de frecuencias de radio, desde 900 hasta 1956 MHz. Detectaron cambios lentos pero pronunciados en este comportamiento de titileo, conocido como centelleo. Comprender estos patrones es fundamental para mantener la increíble precisión de los púlsares, herramientas estelares para la astronomía moderna.
Cómo el espacio hace titilear a los púlsares
Los púlsares son restos densos y giratorios de estrellas masivas, emitiendo destellos de radio con una regularidad asombrosa. Esta precisión permite a los astrónomos medir los tiempos de llegada de los pulsos para buscar patrones sutiles, como los relacionados con ondas gravitacionales de baja frecuencia. Sin embargo, las ondas de radio no viajan sin obstáculos.
El gas entre las estrellas dispersa las señales, extendiéndolas y causando ligeros retrasos antes de que lleguen a la Tierra. Estos cambios pueden ser minúsculos, a veces de solo decenas de nanosegundos. Corregir estos retrasos diminutos y cambiantes es esencial para mantener la máxima precisión posible en la temporización de los púlsares, según un informe de ScienceDaily publicado en enero de 2026.
Las nubes de electrones entre el púlsar y la Tierra crean patrones de intensidad de señal más brillantes y más tenues en diferentes frecuencias. Estos patrones no son estáticos; cambian a medida que el púlsar, el gas intermedio y la Tierra se mueven. Este centelleo cambiante afecta directamente la llegada de cada pulso, donde un titileo más fuerte corresponde a mayores retrasos.
Implicaciones para la astronomía y la búsqueda de tecnofirmas
Al observar repetidamente un único púlsar cercano y brillante, los investigadores pudieron ver cómo evolucionaban estos patrones. Luego tradujeron esa información en correcciones de tiempo precisas. Estas correcciones son aplicables a experimentos que exigen la mayor exactitud posible, abriendo nuevas vías en la astrofísica y la cosmología, como la investigación sobre púlsares de la NASA.
Grayce Brown, becaria del SETI Institute y líder del proyecto, afirmó: «Los púlsares son herramientas maravillosas que pueden enseñarnos mucho sobre el universo y nuestro propio vecindario estelar. Resultados como estos ayudan no solo a la ciencia de los púlsares, sino también a otros campos de la astronomía, incluyendo el SETI».
Para los investigadores del SETI, comprender el efecto del centelleo es especialmente útil. Un centelleo fuerte puede ayudar a distinguir las señales cósmicas naturales de la interferencia de radio creada por la tecnología humana. Esto es vital en la eterna búsqueda de tecnofirmas, aquellas evidencias de tecnología alienígena en el cosmos.
El estudio del ATA se basó en un amplio rango de frecuencias de radio y muchas sesiones de observación cortas. Casi a diario, durante unos 300 días, el equipo midió el ancho de banda del centelleo, encontrando que su fuerza variaba notablemente en períodos de días a varios meses. Los datos también sugirieron un ciclo general de aproximadamente 200 días.
La Dra. Sofia Sheikh, coautora y científica de investigación de tecnofirmas en el SETI Institute, destacó la idoneidad del Allen Telescope Array. «El Allen Telescope Array está perfectamente diseñado para estudiar el centelleo de púlsares debido a sus amplios anchos de banda y su capacidad para comprometerse con proyectos que necesitan ejecutarse durante largos períodos de tiempo». Estos estudios amplían nuestra comprensión del medio interestelar.
Monitorear la señal de un púlsar mientras viaja por el espacio ofrece una visión profunda del púlsar mismo, del movimiento de la Tierra y de la materia interestelar. Este conocimiento es fundamental para separar la interferencia de radio ordinaria de posibles señales con un origen artificial.
A medida que la tecnología de observación avanza, la capacidad de corregir estas distorsiones espaciales se vuelve más sofisticada. Esto no solo refina nuestra comprensión de los objetos celestes, sino que también acerca a la humanidad a discernir si estamos realmente solos en el vasto e intrigante universo.












