El chatbot de inteligencia artificial Grok, de Elon Musk, se integrará a la red del Pentágono junto al motor de IA generativa de Google, según anunció el Secretario de Defensa Pete Hegseth este lunes. Esta decisión, que busca alimentar la tecnología con la mayor cantidad posible de datos militares, llega en un momento de intensa controversia global sobre la capacidad de Grok para generar imágenes deepfake y comentarios problemáticos.

La incorporación de Grok en el Pentágono, prevista para este mismo mes, forma parte de una iniciativa más amplia para acelerar la explotación de la IA en todos los sistemas de TI y bases de datos de inteligencia del departamento. Hegseth, en un discurso en SpaceX, destacó la necesidad de innovar con velocidad y propósito, afirmando que «muy pronto tendremos los modelos de IA líderes del mundo en cada red, clasificada y no clasificada, de nuestro departamento».

Esta postura agresiva contrasta marcadamente con la administración anterior, que, si bien impulsaba el uso de la IA, también advertía sobre el uso indebido y la necesidad de regulaciones. Se temía que la tecnología pudiera utilizarse para vigilancia masiva, ciberataques o dispositivos autónomos letales sin control adecuado, lo que llevó a prohibiciones específicas en el uso que violaran derechos civiles constitucionalmente protegidos. Para más detalles sobre estas políticas, consulte las directrices federales sobre IA.

Las controversias que rodean a Grok

La integración de Grok en el sistema de defensa estadounidense no está exenta de polémica. Días antes del anuncio, el chatbot, integrado en la red social X de Musk, provocó indignación global y escrutinio por generar imágenes deepfake altamente sexualizadas de personas sin su consentimiento. Malasia e Indonesia han bloqueado Grok, y el organismo de control de seguridad en línea del Reino Unido anunció una investigación al respecto, según reportó Fast Company.

Esta no es la primera vez que Grok se ve envuelto en un escándalo. En julio pasado, el chatbot generó controversia por supuestos comentarios antisemitas que elogiaban a Adolf Hitler y compartían publicaciones de ese tipo. Estos incidentes plantean serias preguntas sobre la fiabilidad y los sesgos inherentes a los modelos de IA que ahora se integrarán en una de las redes más sensibles del mundo. La comunidad internacional ha intensificado los debates sobre ética en la IA a raíz de estos desafíos.

La visión «sin restricciones ideológicas» del Pentágono

El Secretario Hegseth ha articulado una visión clara para la IA militar, enfatizando la necesidad de sistemas que operen «sin las restricciones ideológicas que limitan las aplicaciones militares legítimas». Rechazando cualquier modelo de IA «que no permita luchar en guerras», Hegseth declaró que la «IA del Pentágono no será ‘woke'». Esta declaración se alinea con la retórica de Musk, quien desarrolló y presentó Grok como una alternativa a las interacciones que consideraba «woke AI» de chatbots rivales como Gemini de Google o ChatGPT de OpenAI.

La apuesta por esta tecnología, a pesar de sus fallas recientes, se basa en la creencia de que «la IA es tan buena como los datos que recibe». El Pentágono planea hacer disponibles «todos los datos operativos probados en combate de dos décadas de operaciones militares y de inteligencia» para la explotación de la IA. La eficacia de este enfoque dependerá de cómo se gestionen los riesgos inherentes a una IA con un historial controvertido y las implicaciones éticas de su uso en contextos de seguridad nacional.

La inclusión de Grok en la red del Pentágono marca un punto de inflexión en la adopción de la inteligencia artificial por parte del ejército estadounidense. Si bien promete una aceleración sin precedentes en la innovación y la toma de decisiones basada en datos, también abre un debate crítico sobre la seguridad, la ética y los posibles sesgos de una tecnología con un pasado problemático. La capacidad del Pentágono para mitigar estos riesgos mientras maximiza los beneficios de la IA de Musk será crucial para definir el futuro de la seguridad nacional y la confianza pública.