Astrónomos han descubierto una inmensa estructura de hierro en la Nebulosa del Anillo, un hallazgo que redefine nuestra comprensión de este objeto cósmico icónico. Esta barra de hierro, con una masa equivalente a la de Marte, fue detectada gracias a un nuevo instrumento que permitió una observación sin precedentes de la nebulosa.

La Nebulosa del Anillo (Messier 57 o NGC 6720), observada por primera vez en 1779 por Charles Messier, es una cáscara brillante de gas expulsado por una estrella moribunda. Se forma cuando una estrella agota su combustible nuclear y libera sus capas exteriores al espacio, un proceso que nuestro propio Sol experimentará en miles de millones de años. Su forma elíptica es bien conocida, incluso en imágenes del Telescopio Espacial James Webb.

El descubrimiento de esta barra de hierro, de una magnitud que supera 500 veces la órbita de Plutón, plantea interrogantes fundamentales. Su presencia sugiere procesos astrofísicos complejos o incluso la posible vaporización de un planeta rocoso, desafiando las teorías establecidas sobre la evolución estelar y la composición de estas nebulosas.

La revelación de la estructura de hierro

La estructura de hierro en la Nebulosa del Anillo fue revelada mediante observaciones realizadas con el modo Large Integral Field Unit (LIFU) del nuevo instrumento WEAVE. Montado en el Telescopio William Herschel de 4.2 metros, WEAVE utilizó cientos de fibras ópticas para recolectar espectros de cada punto de la nebulosa, cubriendo todas las longitudes de onda ópticas por primera vez.

Este nivel de detalle permitió a los investigadores, liderados por el Dr. Roger Wesson de la University College London (UCL) y la Universidad de Cardiff, mapear la composición química con una precisión inédita. Según Wesson, “A pesar de que la Nebulosa del Anillo ha sido estudiada con muchos telescopios, WEAVE nos permitió observarla de una forma nueva, proporcionando mucho más detalle que antes”.

El Dr. Wesson añadió que, al procesar los datos, “una cosa saltó a la vista con total claridad: esta ‘barra’ de átomos de hierro ionizado, previamente desconocida, en medio del anillo icónico”. Este hallazgo, reportado por ScienceDaily el 18 de enero de 2026, es un testimonio del poder de las nuevas tecnologías para desentrañar secretos cósmicos que permanecían ocultos.

Misterios sobre su origen y próximos pasos

El origen exacto de esta estructura de hierro en la Nebulosa del Anillo sigue siendo un enigma. Una teoría sugiere que podría ser un remanente de cómo la estrella moribunda expulsó su material. Otra hipótesis, más especulativa, plantea que el hierro podría ser parte de un arco de plasma creado por la vaporización de un planeta rocoso durante una expansión estelar anterior.

La profesora Janet Drew de UCL Physics & Astronomy enfatizó la necesidad de más información, según el estudio publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society: “Definitivamente necesitamos saber más, particularmente si otros elementos químicos coexisten con el hierro recién detectado, ya que esto probablemente nos diría la clase de modelo a seguir. Ahora mismo, nos falta esta información importante”.

El equipo científico ya prepara un estudio de seguimiento para recopilar nuevos datos con WEAVE/LIFU a mayor resolución espectral. Estas observaciones buscan clarificar cómo se formó la barra de hierro y si existen otros elementos presentes, prometiendo desvelar más secretos de la evolución estelar y planetaria.

El descubrimiento de una estructura masiva de hierro dentro de la Nebulosa del Anillo no solo amplía nuestro conocimiento sobre estas formaciones celestes, sino que también abre nuevas vías para entender el destino de las estrellas y los sistemas planetarios. Este hallazgo subraya la constante capacidad del universo para sorprendernos, impulsando a los astrónomos a mirar más allá de lo evidente y a cuestionar lo establecido. El futuro de la investigación promete revelaciones aún más profundas sobre la química y dinámica de la muerte estelar.