Una ola de influencers anti-doomscrolling combate la adicción a redes sociales. Usan las plataformas para fomentar la desconexión y un uso digital más consciente y saludable.

La inmersión en un bucle sin fin de videos en plataformas como Instagram o TikTok es una experiencia común. Lo que comienza como una pausa de diez minutos puede fácilmente convertirse en media hora o más, a menudo sin que el usuario sea plenamente consciente del tiempo transcurrido. Esta pérdida de noción del tiempo alimenta la preocupación por la adicción digital.

Estudios recientes confirman esta preocupación. Ofir Turel, profesor de sistemas de información en la Universidad de Melbourne, ha investigado el uso de redes sociales durante años. Su trabajo demuestra que al presentar a las personas su tiempo de pantalla real, muchos quedan ‘en estado de shock’ y reducen voluntariamente su consumo, según un reportaje de Fast Company de enero de 2026.

La estrategia de los influencers anti-doomscrolling

Olivia Yokubonis, conocida como Olivia Unplugged, es pionera en este movimiento. Con un tono amable y apoyándose en la investigación científica, interrumpe los feeds de los usuarios con recordatorios sutiles. Su contenido busca romper el ciclo de consumo inconsciente, llevando a muchos a cerrar la aplicación tras ver sus videos, un verdadero ‘llamado de atención’ que resuena entre su audiencia.

La ironía de combatir la adicción a las redes sociales desde las propias plataformas no pasa desapercibida. Yokubonis lo explica con pragmatismo: ‘¿Dónde más voy a encontrarte, Kyle? ¿Afuera? No estás afuera. Estás aquí’, refiriéndose a la necesidad de estar donde la gente está para ser escuchados. Esta aproximación subraya la complejidad de la desintoxicación digital en un mundo hiperconectado.

Fomentando la salud digital: un movimiento en expansión

Olivia Unplugged no está sola. Un número creciente de creadores de contenido se une a la lucha contra el uso excesivo de las redes. Algunos adoptan enfoques más directos y enérgicos, mientras que otros, como Yokubonis, prefieren una aproximación más suave y constante. Lo que los une es el objetivo de promover un uso más deliberado y consciente de la tecnología.

Este fenómeno refleja una demanda creciente de herramientas y recordatorios para gestionar el tiempo de pantalla. Según un informe de la American Psychological Association (APA) de 2023, la preocupación por el impacto de las redes sociales en la salud mental es alta, especialmente entre los jóvenes. Los influencers anti-doomscrolling ofrecen una solución práctica dentro del ecosistema digital.

El impacto de estos mensajes se extiende más allá de la desconexión inmediata. Al visibilizar el problema y ofrecer estrategias, contribuyen a una conversación más amplia sobre la salud digital y el bienestar. Plataformas como YouTube también ven un aumento en contenido relacionado con la gestión del tiempo en línea, indicando una tendencia global hacia la autorregulación digital.

La emergencia de los influencers anti-doomscrolling marca un punto de inflexión en nuestra relación con la tecnología. Al integrar recordatorios de autocuidado en los mismos espacios que fomentan la distracción, demuestran que la solución a la adicción digital puede encontrarse, paradójicamente, dentro del propio entorno digital. Su labor es crucial para moldear un futuro donde la interacción en línea sea más intencional y menos compulsiva.