Intel ha reconocido que los consumidores aún no se preocupan por las capacidades de inteligencia artificial en los ordenadores personales, un cambio notable en su discurso. Hace apenas dos años, en el CES 2024, el gigante de los chips proclamaba la “era del PC con IA” con sus procesadores Core Ultra, prometiendo una transformación radical en la experiencia informática.
Esta visión, impulsada por Michelle Johnston Holthaus, entonces CEO de productos de la compañía, destacaba cómo la IA “transformaría, remodelaría y reimaginaría fundamentalmente la experiencia del PC”. Sin embargo, la realidad del mercado ha dictado un ajuste en la estrategia de la empresa.
Dos años después, en el CES 2026, la narrativa de Intel ha evolucionado. Aunque la inteligencia artificial sigue siendo un pilar, el enfoque se ha desplazado hacia el papel de los procesadores como soporte para herramientas de IA basadas en la nube. La compañía ahora enfatiza preocupaciones más tradicionales, como el rendimiento y la duración de la batería, fundamentales para el usuario promedio.
La desconexión entre la industria y el consumidor
Jim Johnson, jefe del Grupo de Computación Cliente de Intel, subrayó en un evento de lanzamiento en el CES que, a pesar del entusiasmo por la IA, “los fundamentos siguen importando”. Esta declaración encapsula el cambio de prioridades. Los datos de mercado sugieren que los usuarios buscan mejoras tangibles en su experiencia diaria antes que características avanzadas de IA.
David Feng, vicepresidente y director general de segmentos de clientes de PC de Intel, confirmó en una entrevista con Fast Company que este cambio de énfasis fue intencional. A pesar de todo el ruido sobre los PCs con IA, el interés del consumidor ha sido limitado.
“Existe una desconexión entre las personas de la industria que miran un par de generaciones o un par de años hacia adelante, y el público en general”, explicó Feng. Esta brecha subraya que, aunque la tecnología avanza rápidamente, la adopción masiva depende de la percepción de valor y la resolución de problemas cotidianos, no solo de la innovación por sí misma.
¿Un futuro de soporte para la IA en la nube?
El giro de Intel sugiere que, por ahora, los procesadores de PC desempeñarán un rol más de apoyo para las soluciones de inteligencia artificial que residen en la nube. Esto implica que, en lugar de ejecutar complejas tareas de IA de forma local, los ordenadores facilitarán el acceso y la interacción con servicios de IA remotos, optimizando la experiencia sin exigir una infraestructura de hardware local excesiva para estas funciones.
Este enfoque podría ser más realista para el mercado actual. Los consumidores valoran la eficiencia energética y la velocidad en tareas diarias. Mientras la IA en la nube continúa su expansión, los PCs con IA podrían encontrar su nicho como dispositivos que potencian la conectividad y el acceso a estas herramientas, en lugar de ser centros de procesamiento de IA autónomos.
El camino hacia la plena adopción de los PCs con IA parece ser más largo de lo previsto inicialmente. Intel, al ajustar su estrategia, demuestra una comprensión más pragmática del mercado. Es probable que veamos un desarrollo gradual, donde las capacidades de IA en el dispositivo se integren de manera más sutil y en respuesta a necesidades claramente definidas por los usuarios, en lugar de una revolución inmediata.








