Josef Fares, el visionario fundador y CEO de Hazelight Studios, ha reiterado su firme postura: su aclamada desarrolladora de videojuegos nunca se convertirá en una empresa pública. Esta decisión fundamental subraya un compromiso inquebrantable con la libertad creativa, protegiendo la visión artística de las posibles injerencias y presiones que conlleva la cotización en bolsa.

En un panorama donde las grandes corporaciones y los inversores dominan cada vez más la industria del entretenimiento interactivo, la declaración de Fares resuena como un manifiesto en favor de la autonomía. Su enfoque, que prioriza la experiencia del jugador y la integridad del diseño sobre las métricas financieras a corto plazo, ha sido un sello distintivo de títulos cooperativos exitosos como It Takes Two y A Way Out.

La postura del director sueco no es una novedad, pero su reafirmación ofrece una ventana a los desafíos y dilemas que enfrentan los estudios al crecer. Mantenerse al margen del mercado de valores permite a Hazelight esquivar las ‘decisiones estúpidas’ impulsadas por la necesidad de satisfacer a los accionistas, un camino que Fares considera perjudicial para la calidad inherente de los juegos.

La autonomía creativa como modelo de negocio

El compromiso de Fares con la independencia no es meramente ideológico, sino también una estrategia de negocio probada. Según una entrevista con GamesIndustry.biz, Fares explica que «nunca pondré a Hazelight en el mercado bursátil, porque tienes que tomar decisiones estúpidas para que los resultados financieros suban. Eso no me gusta. No tiene sentido. Entonces nos inclinamos demasiado hacia el lado de los negocios».

Un ejemplo palpable de esta filosofía es el ‘Friend Pass’, una característica que permite a dos jugadores disfrutar de sus títulos cooperativos con una sola copia del juego. Fares lo concibió como una decisión creativa para mejorar la experiencia, argumentando que «si juegas juntos en el sofá, no deberías pagar extra si juegas online con alguien». Esta iniciativa, nacida de una visión de diseño, se tradujo en un éxito comercial, demostrando que la creatividad y el negocio pueden convergir sin sacrificios.

Para Hazelight, cada elección se basa en lo que consideran mejor para el juego, no en análisis de datos sobre lo que podría vender más. Aunque reconoce la importancia del aspecto empresarial, Fares subraya la necesidad de equilibrar ambos. Un desequilibrio, ya sea por una excesiva inclinación hacia la creatividad sin viabilidad o por una obsesión con los números, inevitablemente «será malo para el juego», afirma el CEO.

Diversidad en la industria: más allá de los extremos

Más allá de la estructura empresarial, Fares también ha expresado su preocupación por la tendencia de la industria a encasillar los éxitos. Tras el triunfo de títulos de presupuesto medio como Clair Obscur: Expedition 33, algunos sugieren que los juegos ‘AA’ son el futuro. Sin embargo, Fares insiste en la necesidad de una diversidad equilibrada, valorando tanto los blockbusters AAA como las producciones más modestas, un punto clave en la evolución de la industria de videojuegos.

«No podría vivir sin un título AAA», confiesa Fares, destacando que «no puedes hacer un GTA por 10 millones de dólares». La industria, a su juicio, necesita ambos extremos del espectro para prosperar. Alertó contra la idea de que un tipo de juego, ya sea AA o indie, sea la única «nueva tendencia», recordando que muchos juegos AA lanzados este año pasaron desapercibidos, subrayando la importancia de la calidad por encima de la categoría, un debate común en foros como Game Developer.

Hazelight ha demostrado con su reciente éxito, Split Fiction, que la calidad y la visión independiente pueden generar resultados extraordinarios. Lanzado en marzo de 2025, el juego vendió un millón de copias en 48 horas y alcanzó los dos millones en su primera semana, reafirmando que una sólida base creativa puede ser la clave de un éxito rotundo sin necesidad de comprometer la visión a merced de los mercados bursátiles.

La postura de Josef Fares y Hazelight Studios ofrece una valiosa lección sobre la sostenibilidad y la integridad en la industria del videojuego. Al rechazar la presión de la cotización en bolsa, Fares no solo protege su visión artística, sino que también sienta un precedente para otros desarrolladores que buscan un equilibrio entre la pasión creativa y la viabilidad comercial. Su enfoque sugiere que el éxito duradero en el entretenimiento interactivo se forja en la autenticidad y el compromiso inquebrantable con la experiencia del jugador, más allá de las fluctuaciones del mercado de valores.