Un año después de que el presidente Trump asumiera el cargo nuevamente, el sector de la energía limpia en EE. UU. no solo resiste, sino que prospera. En 2025, casi toda la nueva capacidad de generación eléctrica añadida a la red provino de fuentes solares, eólicas y baterías, marcando un hito significativo en la transición energética del país.
Este crecimiento sostenido se observa a pesar de las claras barreras políticas. Desde el primer día de su administración, Trump declaró una «emergencia energética», pausó permisos para proyectos eólicos y prometió impulsar los combustibles fósiles, intentando revertir el impulso de las renovables.
La administración también eliminó créditos fiscales para proyectos de energía limpia y programas como «Solar para Todos», diseñado para hogares de bajos ingresos. Además, se emitieron órdenes de cese de trabajo y se canceló un proyecto solar masivo en Nevada que habría abastecido a dos millones de hogares.
La resiliencia del sector ante los desafíos
A pesar de estos obstáculos, el sector ha mostrado una notable capacidad de adaptación. Según un informe de la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), se proyecta que en 2026, toda la nueva capacidad neta de generación provendrá de energías renovables y baterías, consolidando una tendencia imparable.
Casos como el parque eólico marino Revolution Wind, frente a la costa de Rhode Island, ejemplifican esta lucha. Pese a múltiples órdenes de cese de trabajo por parte de la administración, los desarrolladores han logrado continuar la construcción gracias a acciones judiciales, demostrando la tenacidad de la industria.
Sean Gallagher, vicepresidente senior de políticas en la Solar Energy Industries Association, comentó cómo la incertidumbre política ha afectado a empresas más pequeñas, haciendo que el financiamiento sea un desafío. Sin embargo, la demanda sigue siendo robusta, impulsada en gran parte por los centros de datos.
Inversión y demanda impulsan el futuro verde
La demanda de los centros de datos es «imparable», como señala Jim Spencer, presidente y CEO de Exus Renewables North America. «Todo lo que podemos entregar, lo están comprando», afirma Spencer, destacando un motor clave del crecimiento actual de la energía limpia EE. UU.
La semana pasada, Exus cerró una línea de crédito de 400 millones de dólares para construir nuevos proyectos solares y eólicos, superando en 150 millones sus expectativas iniciales. Esto subraya la confianza de los inversores en la rentabilidad y el futuro de las energías renovables, incluso con vientos en contra regulatorios.
Aunque se estima que hasta 117 gigavatios de proyectos solares y de almacenamiento en baterías —suficientes para abastecer a casi 100 millones de hogares— están en riesgo de no entrar en funcionamiento debido a los desafíos en los permisos federales, muchos desarrolladores tienen sus agendas llenas de nuevos proyectos.
Este escenario, documentado por medios como Fast Company en enero de 2026, revela que la inercia del mercado y el imperativo económico superan a menudo las barreras políticas. Los estados y desarrolladores han contraatacado y ganado juicios, pero los ataques persisten, lo que convierte la resiliencia en una característica definitoria del sector.
La expansión de la energía limpia en EE. UU. parece imparable, impulsada por la innovación, la demanda del mercado y la creciente competitividad de estas tecnologías. Aunque las políticas puedan generar turbulencias a corto plazo, la trayectoria a largo plazo apunta hacia un futuro energético más sostenible y dominado por las renovables.












