La tecnología cuántica ha llegado a su «momento transistor», un punto de inflexión que evoca los inicios de la computación moderna. Investigadores de la Universidad de Chicago y MIT afirman que los sistemas funcionales existen, pero su escalamiento global para aplicaciones transformadoras requerirá avances significativos en ingeniería y fabricación. Este progreso marca una fase crítica para el futuro de la computación y la ciencia.

Este hito, detallado en un reciente artículo publicado en la revista Science y reseñado por www.sciencedaily.com el 27 de enero de 2026, subraya que la tecnología cuántica está trascendiendo los experimentos de laboratorio. Ahora se encuentra en una fase de desarrollo práctico, similar a la era temprana de la computación clásica, antes de que la invención del transistor transformara radicalmente el mundo tecnológico. La comparación no es menor, pues apunta a un potencial disruptivo.

El estudio, fruto de la colaboración entre expertos de la Universidad de Chicago, Stanford, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad de Innsbruck y la Universidad Tecnológica de Delft, examina el estado actual del hardware de información cuántica. Identifica oportunidades clave y los obstáculos inherentes a la construcción de computadoras, redes de comunicación y sistemas de detección cuánticos escalables, delineando un camino de grandes desafíos y promesas aún mayores.

De los laboratorios a las aplicaciones: el estado actual

En la última década, la tecnología cuántica ha evolucionado rápidamente, pasando de pruebas de concepto a sistemas capaces de soportar aplicaciones iniciales en comunicación, detección y computación. Este avance vertiginoso se atribuye a una estrecha colaboración entre universidades, agencias gubernamentales e industria, un modelo de asociación que fue crucial para el desarrollo de la microelectrónica en el siglo XX.

David Awschalom, autor principal del estudio y profesor de ingeniería molecular y física en la Universidad de Chicago, y director del Chicago Quantum Exchange, señala: «Este momento transformador en la tecnología cuántica recuerda los primeros días del transistor. Los conceptos físicos fundamentales están establecidos, existen sistemas funcionales, y ahora debemos fomentar las asociaciones y esfuerzos coordinados necesarios para alcanzar el potencial de utilidad a gran escala de la tecnología».

La investigación revisa seis plataformas principales de hardware cuántico: qubits superconductores, iones atrapados, defectos de espín, puntos cuánticos semiconductores, átomos neutros y qubits fotónicos ópticos. Para evaluar su progreso en computación, simulación, redes y detección, los investigadores utilizaron modelos de IA de lenguaje para estimar los niveles de preparación tecnológica (TRL, por sus siglas en inglés), una escala de madurez que va del 1 al 9.

Desafíos de escalamiento y el camino hacia el futuro

Aunque algunas plataformas, como los qubits superconductores para computación cuántica y los átomos neutros para simulación, han mostrado altos TRLs, esto no indica una cercanía al uso generalizado. William D. Oliver, coautor y profesor del MIT, explica que un TRL alto no significa que el objetivo final se haya logrado o que solo quede ingeniería por hacer. Más bien, refleja una demostración significativa, aunque modesta, a nivel de sistema que aún debe ser sustancialmente mejorada y escalada.

Los prototipos avanzados actuales, accesibles incluso a través de plataformas en la nube, tienen un rendimiento limitado. Muchas aplicaciones de alto impacto, como las simulaciones de química cuántica a gran escala, podrían requerir millones de qubits físicos con tasas de error muy por debajo de lo que la tecnología actual puede soportar. Este es el gran reto que afronta la ingeniería cuántica en los próximos años, un camino que recuerda la evolución de los primeros transistores.

El camino hacia la plena realización del potencial de la tecnología cuántica es arduo y demanda inversiones masivas en investigación y desarrollo. Sin embargo, la historia de la computación clásica nos enseña que los avances incrementales, combinados con una visión a largo plazo, pueden llevar a transformaciones inimaginables. El «momento transistor» de la tecnología cuántica no es el final, sino el emocionante comienzo de una nueva era.